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Unos en un termo, otros en el infierno

Winston Churchill descubrió en algún momento de su agitada carrera y en tiempos difíciles, que comerse las palabras era, con frecuencia, una dieta equilibrada. Tras la sonrisa por su ocurrencia, el viejo lobo de la política inglesa recomendaba a los dirigentes no hablar de más, especialmente cuando los seres humanos, la sociedad, estaban fastidiados por adversidades y crisis.

Domingo 11 de Enero de 2009

Winston Churchill descubrió en algún momento de su agitada carrera y en tiempos difíciles, que comerse las palabras era, con frecuencia, una dieta equilibrada. Tras la sonrisa por su ocurrencia, el viejo lobo de la política inglesa recomendaba a los dirigentes no hablar de más, especialmente cuando los seres humanos, la sociedad, estaban fastidiados por adversidades y crisis. En Argentina, algunos dirigentes no quieren saber nada de dietas equilibradas y se comen cualquier cosa menos las palabras. A un desconocedor de la cultura política argentina, le parecerá increíble que en medio de problemas que en realidad nunca fueron resueltos, y que hoy se advierten más que nunca, algunos dirigentes del oficialismo y la oposición estén pensando, hablando y accionando con estrategias con miras al 2011.

Resulta bastante odioso, además, para la sociedad en general que los dirigentes políticos actúen hoy en función de las elecciones de finales de este año, cuando la mayoría de las personas nada en un mar de desventuras signadas por necesidades económicas, de inseguridad, de injusticia, etcétera. Asombra y fastidia todo eso.

Lilita Carrió ha iniciado una gira por el conurbano bonaerense. Se muestra en varios actos proselitistas con la radical Margarita Stolbizer y anda en buenas migas con el dirigente piquetero del comunismo revolucionario, Alderete. Si bien luego de recibir los golpes de los suyos por intentar un acuerdo con Macri ahora la verborrágica mujer rechaza la idea, ella, sin embargo, abre las puertas tanto al agua como al aceite con un eufemismo: "El problema argentino es moral, no ideológico".

En el peronismo. Pero Carrió no es la única, también Cobos hace lo suyo y el intendente rosarino Miguel Lifschitz se ha contagiado del síndrome del "me gustaría o ahora podría ser". Y, desde luego, el peronismo no se quedó atrás, en absoluto. Felipe Solá, de una gestión como gobernador que no pasó de mediocre para algunos (y siendo magnánimo en la calificación), no oculta hoy sus ansias presidenciales. También parece que hay aires de campaña electoral en la Quinta de Olivos y en la Casa Rosada (como si los vientos soplaran de cola para darse esos lujos).

Pero lo asombroso es que no renunció a esta corriente de campaña (y fue una pena para muchos, que hubieran esperado otras palabras dirigidas a una sociedad flagelada por todas partes), el senador Carlos Alberto Reutemann. Días atrás Reutemann se atrevió a decir una nimiedad tal vez, pero que en boca de él causó revuelo: "Esta vez pensaría ser candidato a presidente, a diferencia de 2002, cuando dije que no. Esta vez vale la pena". Y tras estas palabras que, considerando el humor ciudadano quizá no fueron las adecuadas para el momento, se montaron algunos para criticar al senador santafesino y otros (plomos consuetudinarios, buscavidas de la política) aprovecharon para enancarse en lo que suponen ellos un proyecto político ganador.

Y en tren de engancharse en las palabras de Reutemann, ni lerdos ni perezosos, estuvieron los kirchneristas. Fue el propio jefe de gabinete, Sergio Massa, quien infló la circunstancia y le mandó sin atenuantes que "Reutemann es un muy buen dirigente y tiene talla para las presidenciales". Y hace pocas horas, y para mal de Reutemann, salió a defenderlo el mismísimo Néstor Kirchner, quien dijo que era "un muy buen compañero" y destacó que "gracias a Dios, el peronismo tiene muy buenos candidatos", con lo que lo bendijo como candidato a presidente. Estas palabras de Kirchner revelan para muchos, si no un acuerdo, al menos un entendimiento tácito y, además, que el ex presidente no sólo que cree en Dios, sino que ahora también lo hace en el peronismo que hasta hace un tiempo miraba de soslayo.

Pero también, y para desgracia de Reutemann, estuvieron los críticos, propios y extraños. Chiche Duhalde (no es poca cosa dentro del justicialismo) lo tildó de "confuso" y con "dificultades para tomar decisiones" y en las últimas horas lo vinculó al kirchnerismo, porque dijo que "participa muy poco en las sesiones", y que acompaña en general los proyectos del Ejecutivo. Otro de su partido que lo castigó a Reutemann fue el gobernador Uribarri. El entrerriano consideró que el Lole está equivocado al plantear su candidatura: "Hay otras prioridades en el país". Y Eduardo Duhalde, curiosamente, hace pocos días en el programa de Mauro Viale adelantó que el próximo candidato a presidente será un gobernador, con lo que desconoció olímpicamente al senador.

Lo más duro, tal vez, fue lo de un prestigioso diario porteño que no fue contemplativo con Reutemann. El columnista Carlos Pagni, de la Nación, tituló su nota: "Reutemann busca el apoyo de Kirchner". El título nomás deja muy mal parado al Lole, porque buscar el apoyo de alguien cuya imagen está por el piso, es pedir un boleto en el infierno para viajar al cielo.

En esa misma nota el columnista aseguró sin anestesia: "El senador por Santa Fe negoció sus lacónicas declaraciones de fin de año (en relación a su candidatura) con el esposo de la Presidenta. Dos intermediarios, uno de ellos asociado a Reutemann desde su fallido lanzamiento de fines de 2002 –aseguró Pagni–, intervinieron para ajustar con Olivos las palabras y la oportunidad del pronunciamiento...". Flaco favor se ha hecho el Lole si todo esto es cierto, porque según una encuesta que no ha trascendido, realizada en la provincia de Santa Fe, revela por ejemplo que en la ciudad de Rafaela la imagen negativa del matrimonio presidencial es "del 80 por ciento".

Reutemann deberá afrontar golpes muy duros este año en el país y en su propia provincia si es candidato a senador. Y en este último aspecto, algunas versiones indican que en Santa Fe hay ya volúmenes completos y listos para ser disparados. Para colmo de males, y volviendo sobre los advenedizos en el PJ, hay reuniones de los conocidos de siempre que aprovechan el auto del ex corredor para llegar a la meta y que son verdaderos lastres que le quitan revoluciones al motor. No en vano, y según dicen ofuscado, el senador le dijo a La Nación: "No quiero hablar más del asunto, cerremos esto acá. Además falta mucho para 2011. Faltan primero las elecciones de 2009 en las que ni siquiera sé si voy a jugar". Ayer, en la mesa de un bar un conspicuo dirigente del PJ dijo algo valedero: "Si yo fuera Reutemann me haría un bien a mí mismo y al verdadero peronismo anunciando que no seré candidato este año. Es la única forma de que se termine la morondanga que anda dando vuelta". En fin, pero en Argentina mientras unos viven en el termo, millones siguen en el infierno.

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