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Universitario, un finalista Grosso

A días de cumplir sus 90 años, el conjunto académico logró el cometido y ahora peleará por la Copa Banco Municipal de Rosario que está en juego, junto al verdinegro, Jockey Club y Crai.

Domingo 14 de Septiembre de 2014

Asumiendo riesgos, con convicción e inclusive hasta con una cierta cuota de tozudez, Universitario se metió en las finales del Regional del Litoral tras derrotar en su Quinta a Duendes por 25-18 en lo que resultó ser un partidazo, entretenido y emotivo. A días de cumplir sus 90 años, el conjunto académico logró el cometido y ahora peleará por la Copa Banco Municipal de Rosario que está en juego, junto al verdinegro, Jockey Club y Crai.

   El clásico del barrio Las Delicias fue para quien propuso más a lo largo del partido, aunque para poder festejar, primero tuvo que sufrir, como si esto fuera una condición sine quanon para avanzar en el torneo.

   La tarea no le fue fácil. En el arranque Duendes lo acorraló y un par de veces estuvo a centímetros de vulnerarlo, pero la defensa azul y negra pudo más y el verdinegro no pudo doblegarlo. Pero de a poco el dueño de casa se fue soltando y las acciones se hicieron más parejas. Más allá de la lluvia y el viento, dentro de la cancha se planteó un partido duro y sin concesiones.

   La obligación era de Universitario... había mucho en juego. Estaba el pasaje a la final, nada menos. Sus jugadores lo entendieron así e hicieron el gasto ante un Duendes que nunca logró darle esa dinámica al juego que ya era una marca registrada y que abusó mucho de los kicks. Por eso, tras un intercambio de penales entre Liljesthröm y Emiliano Boffelli, no extrañó que los académicos sacaran un luz de ventaja con el try de Montero, tras un maul que terminó dentro del ingoal. Un nuevo penal de Boffelli acortó las distancia entre ambos. El 8-6 indicaba que el partido estaba para cualquiera.

   En el arranque del complemento, en una contra furibunda, tras una corrida de Méndez desde casi mitad de cancha, Uni empezaba a querer despegarse. Try que con la posterior conversión se puso 15-6. Pero lejos de poder consolidarse, la conquista sirvió para que Duendes despertara. La visita cambió la pareja de medios y con ellos cambió el escenario, porque Pedro Imhoff y Mateo Escalante le dieron otra dinámica al equipo verdinegro que empezaba a parecerse más al multicampeón.

   Con la pelota en su poder Duendes mostró lo que sabe. Empezó a atacar y el pie de Escalante empezó a ser decisivo. En diez minutos metió cuatro penales y la visita pasó al frente en el marcador. El partido se emparejó y todo era golpe a golpe, sin tregua, sin pausa.

   Apenas pasados los 20’ Sebastián Cáccamo anotó un penal con el que el marcador quedaba igualado en 18, un resultado que a Uni no le servía. Enterados de que GER ganaba y con bonus, el empate los dejaba afuera.

   A medida de que pasaba el tiempo, los nervios iban creciendo, adentro y afuera de la cancha. Uni salió a quemar las naves y peleó palmo a palmo en todo terreno para conseguir un penal con el que pudieran desnivelar. Y la paridad se rompió a un minuto del final, cuando Pablo Iguri metió un kick por encima de la defensa, la pelota la tomó Cesár Grosso, quien desniveló por una de las puntas, se puso el traje de héroe y aterrizó bajo los palos para el delirio del público académico. La victoria parecía consumada, pero increíblemente, el árbitro Emilio Traverso hizo jugar seis minutos más. El marcador no se movió, pero la cuota de suspenso le puso un plus a un clásico que será recordado por un largo tiempo.

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