Lunes 02 de Enero de 2012
El domingo 25/12, en el Refugio Sol de Noche, celebramos Navidad entre voluntarios y refugiados. Fue un festejo atípico. La crudeza del invierno que nos obligaba a abrir las puertas a las 20 horas para cuidarlos del frío, le dio paso al calorcito del verano que nos permitió estar hasta cerca de la madrugada comiendo en el porche de entrada. Las diferencias que acarrea la convivencia se dejaron a un lado al momento de volver a compartir la mesa. La distancia de estos meses terminó en largos abrazos. Hasta uno de los hombres que pasó el invierno en el refugio pudo hablar con su familia de Corrientes que aún no conocía su situación de calle, y en los próximos días estará viajando para recomenzar su vida allá, con su gente. Espíritu navideño, casualidad, destino, no se sabe. Lo que importa es que Jorge nos vuelve a demostrar que se puede. Y cada mano solidaria que aportó al festejo nos sigue demostrando que se puede. Por eso queremos agradecer enormemente a todas las empresas y particulares que hicieron su aporte para que en la mesa navideña no falte absolutamente nada. Ahora nos disponemos a recibir este nuevo año en unidad, con alegría y con la esperanza de que la historia de Jorge se repita en cada una de las personas que aún siguen en la calle. Con las copas en alto y los pies sobre la tierra, sabiendo que la realidad es difícil pero las ganas de cambiarla son más fuertes. ¡Que todo lo que nos dieron les vuelva multiplicado! Una vez más, mil gracias.
Voluntarios de Sol de Noche
María Lucía Nardini
DNI 33.472.672