Sábado 27 de Febrero de 2010
El torpe movimiento de uno de los tres ladrones armados que el sábado pasado robaron unos 120 mil pesos en joyas de un local ubicado en el macrocentro de Cañada de Gómez permitió a los investigadores dar con el maleante en cuestión. Es que en medio del atraco, el hombre quiso desviar el foco de atención de una de las cámaras de video de seguridad instaladas en el comercio, pero no se percató que así el aparato captaba sin obstáculos todo su rostro. Cuando la policía lo detuvo ayer, en una precaria vivienda de Pueyrredón al 4000, en el barrio Itatí Norte de Rosario, aún tenía en su poder un tercio del botín además de distintos objetos, entre ellos un aparato para realizar electrocardiogramas, frutos de otros atracos. La policía piensa que, a partir de esta detención, pronto podrá dar con los dos prófugos.
Todo empezó a las 13 del sábado pasado cuando Rosita, de 75 años y heredera de una joyería ubicada a unas 10 cuadras del centro cañadense, estaba por cerrar la puerta del negocio. La mujer estaba junto a su hijo Rimín y una empleada en el local de Oroño entre Brown y Rivadavia, y se aprestaba a colgar el cartelito de "cerrado" cuando un hombre de saco y corbata le hizo seña para que le abriera. Ante la buena presencia del presunto cliente, Rosita no dudó y le franqueó el paso sin saber que detrás de ese hombre ingresarían dos jóvenes que rápidamente coparon el local.
Ya en el interior de la joyería, el hombre de saco y corbata extrajo un arma de fuego y los ladrones se repartieron las tareas: uno mantuvo amenazadas a las víctimas, otro fue directamente hacia la caja y el tercero se concentró en desviar el foco de una cámara de seguridad. Torpemente, el muchacho la corrió del ángulo en el que estaba enfocando y después se dedicó a sacar alhajas de oro y plata con sus estuches y varios paños exhibidores de joyas. En cuestión de minutos y ante el ojo que los filmaba, los ladrones se llevaron unos 200 pesos en efectivo, un celular y joyas y alhajas por unos 120 mil pesos.
Una cinta testigo. Tuvieron que pasar varias horas hasta que Rosita pudo recuperar la calma para llamar a la policía. Los pesquisas comenzaron a buscar huellas en los exhibidores y demás rastros hasta que se concentraron en la grabación de la cámara de seguridad. Según confiaron los pesquisas, en los primeros segundos del atraco se ve que uno de los ladrones se dirige hacia la cámara y en lugar de inutilizarla la corre torpemente dejando que su rostro fuera enfocado perfectamente. Esa cara no pasó desapercibida para los pesquisas de la Unidad Regional X, especialmente para el subjefe Carlos Vanelli, quien pasó gran parte de su carrera en la fuerza en Rosario y detectó que el hombre en cuestión era un reconocido maleante afincado en jurisdicción de la comisaría 15ª de barrio Tiro Suizo.
Con un exhorto emitido por el juzgado de Instrucción 6ª de Cañada de Gómez, el magistrado Jorge Camilo Baclini rubricó una orden de allanamiento en la casa del ladrón. El operativo, a cargo de la Brigada de Investigaciones de Rosario y Agrupaciones Especiales de Cañada, tuvo lugar en una vivienda de Pueyrredón al 4000, en barrio Itatí Norte. Allí detuvieron a Sebastián Darío V., de 28 años y con media docena de antecedentes en su prontuario que van desde amenazas calificadas a robo con arma de fuego.
En la vivienda fue incautada una tercera parte del botín sustraído en la joyería Oroño de Cañada de Gómez. La mayoría de las alhajas aún estaba en sus estuches con los precios marcados. "Se estima que hay joyas y alhajas por un valor que ronda los 40 mil pesos", indicó un vocero. Además, los policías incautaron una decena de frentes de estéreos de automóvil marca Sony y JVC, varios trajes, un maletín con jeringas descartables y medicinas, y un equipo para realizar electrocardiogramas, todo producto de otros atracos.
Sebastián Darío V. quedó a disposición del juzgado de Cañada de Gómez acusado del robo calificado de la joyería mientras que fuentes policiales aseguraron que si bien quedan dos prófugos, ambos están identificados.