Lunes 16 de Julio de 2012
La tormenta solar que se abate desde ayer sobre la Tierra es menos perniciosa de lo que se esperaba pues no afectó a los satélites en órbita ni causó perturbaciones severas en las comunicaciones. Sin embargo, el fenómeno se manifestaba con fuerza en auroras boreales de gran intensidad.
La tormenta se originó en una gran erupción en el Sol el jueves pasado que envió un torrente de partículas de alta energía que se desplazan a 4,8 millones de kilómetros por hora hacia la Tierra. "Un fenómeno así dura un par de días y causa grandes oscilaciones en el campo magnético", dijo Markus Langraf del control de satélites de la ESA en Alemania. La colisión de las partículas solares contra el campo magnético exterior de la Tierra está causando auroras boreales más brillantes entre la frontera de Estados Unidos y Canadá así como en el norte de Europa, afirmó el experto Joe Kunches, del Centro de Predicción del Clima Espacial, en Boulder, Colorado.
La llamarada solar fue la sexta ocurrida en el año. En casos severos, las erupciones solares pueden interrumpir el suministro eléctrico y dañar satélites, así como suprimir las señales GPS y las comunicaciones por radio de alta frecuencia.
En 1989, una poderosa erupción solar averió la red eléctrica de Quebec, donde dejó a seis millones de personas sin energía.
Juha-Pekka Luntama, experto en clima espacial en la Agencia Espacial Europea, indicó que las empresas de servicios públicos y de navegación "registrarán algunas alteraciones pero podrán superar cualquier problema" que les ocasione el torrente de partículas solares.
Este tipo de llamaradas ocurren en el ciclo normal de 11 años de actividad del Sol, que alcanzará su mayor intensidad en 2013.