Una situación peligrosa
El desborde del 20 al 21 de diciembre dejará una herida imborrable en el espectro social y nacional. Existía un ambiente previo muy enrarecido dentro de la clase necesitada. En Rosario un...

Jueves 27 de Diciembre de 2012

El desborde del 20 al 21 de diciembre dejará una herida imborrable en el espectro social y nacional. Existía un ambiente previo muy enrarecido dentro de la clase necesitada. En Rosario un pasacalles gigante desplegado frente a la Ansés clamaba: "Cristina, tenemos hambre". Presentí una situación más grave, tarde o temprano. El gobierno subsidió, otorgó planes, aflojó la mano y el bolsillo, pues tuvo con qué responder pero no aclaró a los beneficiarios que la ayuda era temporaria, hasta que encontraran fuentes de trabajo. La gente lo tomó en carácter permanente y sin contraprestación alguna. Ahora, el gobierno sufre penurias económicas y retacea la ayuda. En Bariloche (población de 130.000 almas) la miseria alcanza a 30.000 personas, siendo en su mayor parte desocupados gastronómicos desde la crisis turística del año anterior. Hartos de promesas empresarias iniciaron el saqueo por su cuenta. Esto se extendió a todo el país como reguero de pólvora: muertos, heridos, destrozos impresionantes, empresas arruinadas fue el resultado. Considero que el gobierno debió proceder más rápido frente al desmadre por la gravedad y urgencia de la situación: impidió el retorno de los gendarmes que anteriormente custodiaban Rosario. El Hércules transportando 400 gendarmes para Bariloche aterrizó a las 22 cuando ya no había qué saquear o romper. Donde el gobierno estuvo veloz fue en tres frentes que eran ajenos a esas horas cruciales: endilgó la responsabilidad del saqueo al sector sindical reacio a sus designios, enfrentó la orden judicial que invalida el pedido de inocencia del vicepresidente Boudou en el caso Ciccone, confiscó el predio de la Sociedad Rural Argentina vendido a precio vil por el ex presidente Carlos Menem (un matrimonio empresarial que luego fue político, inició su fortuna comercializando tierras de idéntica manera). Nunca sabremos quién fue responsable de lo sucedido: los realmente carenciados en busca de alimentos, los vándalos que aprovecharon para escamotear los electrodomésticos, los xenófobos, los narcotraficantes demostrando su poderío, los sindicalistas para generar un clima de temor, el gobierno incapacitado para hacer frente a la rapidez con que actuaron los saqueadores, la falta de medios para responder a estos hechos. Ahora sabemos lo que puede suceder si llegase a haber otro desborde, cosa que ninguno de nosotros desea.

Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531