Viernes 09 de Noviembre de 2012
Hace unos días a las 4 y 20 de la madrugada tomé el colectivo en la localidad de San Vicente para viajar a Rosario, hace el trayecto Rafaela-Rosario. Yo tengo problemas de vejiga y había sido operada unos días antes, además tengo problemas de incontinencia de orina. Cuando el guarda me vino a cobrar el boleto, le dije si el baño se puede usar. Probó abrir la puerta y no pudo. Subieron dos pasajeros más algunos kilómetros más adelante. Le pedí nuevamente si podía abrirme la puerta del baño porque no aguantaba más y me dijo que él no tenía la llave. "¿Qué hago?", le pregunté. "Vaya a los asientos de atrás y haga su necesidad ahí". Yo quedé tan mal que lo hubiese abofeteado. Fue el peor viaje de mi vida, estoy muy indignada con la empresa. Por favor reparen sus unidades, por mí y por otros pasajeros. ¿Si se descompone una persona dónde va? Realmente jamás pensé que me ocurriría algo así, yo soy una señora de 56 años, tengo colocado un desfibrilador ya que estuve a punto de ser trasplantada de corazón, y pasar por este momento realmente me ofendió, y no me quedó otra cosa que ir detrás de los últimos asientos. Una verdadera vergüenza. Espero que jamás vuelva a ocurrir algo así, por mí y por otros pasajeros.
Raquel Orellano de Hang
DNI 12.542.077