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Una singular comedia sorprende en Venecia

"A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence", del sueco Roy Andersson, entusiasmó a críticos y público de la muestra.

Miércoles 03 de Septiembre de 2014

El sueco Roy Andersson es para muchos un director de culto con apenas cuatro películas. Ayer entusiasmó a numerosos críticos en el Festival de Venecia con su quinto trabajo: "A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence", una comedia del absurdo que huele a premio.

No se trata de una película fácil, porque carece de una estructura clásica. "No quiero contar una historia, sino hacer cuadros de la vida", señaló en rueda de prensa el director.

"Resulta aburrido ver historias con un final donde todos están contentos. Yo tiendo a hacer historias sobre la vida del ser humano. Tras 25 años haciendo cine he dejado la narración tradicional y quiero seguir hablando del ser humano. No quiero contar historias, sino hacer cuadros sobre la vida", señaló el realizador, que compone en esta cinta un total 39 escenas que en realidad casi se pueden contemplar de forma independiente.

Desde el punto de vista estilístico recuerda al finlandés Aki Kaurismaki, pero lleva más al extremo el uso de una determinada gama de colores en la que se impone el gris, así como la concepción de las escenas como planos fijos en las que domina el minimalismo y que recuerdan a cuadros.

"Me inspira la historia de la pintura", aseguró el realizador. En esta ocasión se ha inspirado sobre todo en los expresionistas alemanes Otto Dix y Georg Grosz, cuya visión cambió tras la vivencia de la Primera Guerra Mundial. En el cine actual hay una "falta de calidad visual", lamentó el realizador. Su ambición es hacer un cine de mayor calidad visual, por ello tardó casi cuatro años en hacer esta película.

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