Sábado 14 de Diciembre de 2013
No es la primera vez que un búnker de drogas es escenario de un crimen. El 20 de octubre pasado y en menos de 20 horas dos hombres aparecieron muertos en inmediaciones de un quiosco de San Francisquito. En Rueda y Lavalle hallaron el cuerpo de un hombre no identificado con un tiro en el cráneo. A su lado había una moto Honda Biz y una pistola 9 milímetros. A una cuadra de allí, en Lavalle y Virasoro la misma madrugada, fue asesinado Alejandro Ojeda, de 22 años.
En tanto, el 5 de noviembre pasado murió Wilson Benavídez en Garibaldi y Rodríguez, a metros de otro búnker. En agosto Soledad Nievas, de 19 años y madre de un bebé, fue quemada en un descampado de 27 de Febrero y Circunvalación. Agonizó 30 días y se pensó que había sido víctima de la violencia de género. Después se supo que trabajaba encerrada en un búnker, que vendía droga para una banda narco, y que otra banda enemiga la roció con nafta y la prendió fuego.
El 11 de agosto, en Villa Gobernador Gálvez, dos chicos murieron en un enfrentamiento frente a un búnker de José Ingenieros al 100. Jesús María Santa Cruz, de 16 años, y David Saúl Ibba, de 23, fueron las víctimas del trágico episodio. En septiembre, otro chico fue asesinado de dos tiros y apareció carbonizado y mutilado cerca de un búnker del barrio de Santa Lucía. Era un "soldadito" de 14 años llamado Luis Fernando Cuevas.