Una saga de crímenes narcos
No es la primera vez que un búnker de drogas es escenario de un crimen. El 20 de octubre pasado y en menos de 20 horas dos hombres aparecieron muertos en inmediaciones de un quiosco de San Francisquito. En Rueda y Lavalle hallaron el cuerpo de un hombre no identificado con un tiro en el cráneo. A su lado había una moto Honda Biz y una pistola 9 milímetros. A una cuadra de allí, en Lavalle y Virasoro la misma madrugada, fue asesinado Alejandro Ojeda, de 22 años.

Sábado 14 de Diciembre de 2013

No es la primera vez que un búnker de drogas es escenario de un crimen. El 20 de octubre pasado y en menos de 20 horas dos hombres aparecieron muertos en inmediaciones de un quiosco de San Francisquito. En Rueda y Lavalle hallaron el cuerpo de un hombre no identificado con un tiro en el cráneo. A su lado había una moto Honda Biz y una pistola 9 milímetros. A una cuadra de allí, en Lavalle y Virasoro la misma madrugada, fue asesinado Alejandro Ojeda, de 22 años.

En tanto, el 5 de noviembre pasado murió Wilson Benavídez en Garibaldi y Rodríguez, a metros de otro búnker. En agosto Soledad Nievas, de 19 años y madre de un bebé, fue quemada en un descampado de 27 de Febrero y Circunvalación. Agonizó 30 días y se pensó que había sido víctima de la violencia de género. Después se supo que trabajaba encerrada en un búnker, que vendía droga para una banda narco, y que otra banda enemiga la roció con nafta y la prendió fuego.

El 11 de agosto, en Villa Gobernador Gálvez, dos chicos murieron en un enfrentamiento frente a un búnker de José Ingenieros al 100. Jesús María Santa Cruz, de 16 años, y David Saúl Ibba, de 23, fueron las víctimas del trágico episodio. En septiembre, otro chico fue asesinado de dos tiros y apareció carbonizado y mutilado cerca de un búnker del barrio de Santa Lucía. Era un "soldadito" de 14 años llamado Luis Fernando Cuevas.