Una rebelión no informada

Lunes 11 de Octubre de 2010

Hace varias semanas ocurrió un hecho trascendental en la mina San José, del desierto chileno de Atacama, que hasta ahora se había mantenido en silencio: un grupo de mineros se rebeló contra la autoridad del jefe de turno, Luis Urzúa, según publicó el diario español El País en su edición digital.

El motivo era que ellos pretendían abrirse camino hacia la superficie por su cuenta y riesgo. En la superficie de la mina San José se dispararon todas las alarmas: necesitaban reforzar la autoridad de Urzúa, el topógrafo que durante los 17 días en que permanecieron incomunicados, logró mantener el orden y la disciplina.

Mientras el gobierno trataba de acelerar varios planes de rescate, a 700 metros de profundidad se debatía si seguir esperando las decisiones de arriba o no. Los expertos de la Nasa habían advertido a las autoridades chilenas de que en situaciones de aislamiento era esencial fomentar el liderazgo de una persona del grupo. Y a esa misión se dedicó el psicólogo Alberto Iturra. Pero la autoridad del psicólogo también llegó a cuestionarse por parte de algunos mineros.

En el primer video que envió el gobierno a los medios de comunicación no salieron al menos cinco mineros. Las autoridades no explicaron el motivo. Pero la razón era que esos cinco pertenecían a una subcontratista, vivían apartados del resto y buscaban otras vías de escape distintas a las del resto. "El problema se solucionó cuando el jefe de ellos les ordenó desde la superficie que se integraran con el resto", añadió Iturra.

Finalmente, las aguas volvieron a su cauce. "Yo no sé exactamente cómo lo arreglaron entre ellos. No sé si hubo episodios más o menos virulentos", comentó Iturra. "Sólo sé que el sistema que usaron funcionó. Y eso es lo que me interesa. A partir de ahí, pude seguir con mi trabajo".

La familia de Luis Urzúa es la única que no ha hablado con la prensa durante los dos meses en que han permanecido atrapados los 33.