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Una puesta que confirma el origen popular de la ópera

El estreno de "El Barbero de Sevilla", tercer título de la temporada lírica 2012 del teatro El Círculo, propuso el domingo último una ilación de situaciones cómicas y gags que provocaron la risa, cuando no la carcajada plena del público que asistió a la función.

Miércoles 03 de Octubre de 2012

El estreno de "El Barbero de Sevilla", tercer título de la temporada lírica 2012 del teatro El Círculo, propuso el domingo último una ilación de situaciones cómicas y gags que provocaron la risa, cuando no la carcajada plena del público que asistió a la función. El responsable de la "folle giornata" (día de locura) fue Rubén Martínez, el director escénico de la puesta que se repetirá hoy y el sábado próximo, a las 21, en el mismo escenario.

La escenografía montada por Daniel Feijóo se adapta perfectamente a la propuesta de Martínez, con la hermosa casa sevillana del doctor Bartolo montada sobre una planta giratoria, lo que permite que los cambios de escena se hagan rápidamente y a telón abierto, manteniendo un sostenido ritmo en el relato. La marcación actoral fue justa, permitiendo algunos desbordes que suman al resultado sin alterar el equilibrio entre los protagonistas. El coro se suma como un personaje más de la historia.

La gran soprano Paula Almerares debutó en el papel de "Rosina" en la Argentina, rol que cantó en salas como el Metropolitan Opera House de Nueva York. La cavatina "Una voce poco fa" resultó una fiesta de adornos y coloratura perfectamente en estilo. Siguiendo la tradición de las grandes divas, en la "Lección de música", la señora Almerares agregó el aria "O luce di quest'anima" de la ópera "Linda di Chamounix", de Gaetano Donizetti. Almerares ofreció una lección de bel canto, agilidad, fluidez y agudos incisivos a lo que sumó su solvencia escénica.

A la performance de la soprano se sumó la del bajo Fernando Santiago, en el rol de Don Bartolo, uno de los papeles emblemáticos para bajo bufo que exige talento histriónico, cosa que Santiago consiguió convirtiéndose en uno de los personajes más graciosos de la producción. Desde el plano vocal mostró gran proyección y matices superando todas las dificultades que presenta el aria "A un doctor della mia sorte".

En el rol de Don Basilio, el bajo Lucas Debevec Mayer ofreció una gran recreación del intrigante e hipócrita profesor de música con una perfecta síntesis de vocalidad y comicidad. Su aria, "La calunnia è un venticello" resultó un verdadero disfrute demostrando que, además de los roles serios o trágicos, puede encarar la comedia con igual solvencia.

Duilio Smiriglia como el enamorado Conde Almaviva, hizo gala de gran conocimiento del estilo rossiniano. El canto del tenor resultó elegante, sin fisuras y Angie Cámpora recreó una Berta graciosa desde lo escénico y vocalmente solvente en la famosa aria di sorbetto: "Il vecchiotto cerca moglie".

Carlos Vieu, al frente de la Orquesta Provincial de Rosario, ofreció una sobresaliente lectura del estilo rossiniano pleno, resaltando sutilezas de la partitura que evoca la música de Mozart o de Haydn, compositores tan caros a Rossini. La orquesta, bajo la segura batuta de Vieu, brindó una soberbia interpretación de la afamada obertura y, durante el resto de la noche mantuvo un sonido homogéneo y sin fisuras. Resultó un verdadero lujo disfrutar de la calidad de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario ante el reto que siempre representa la música de Rossini.

La función de estreno de "El Barbero de Sevilla" terminó con una extensa y estruendosa ovación, la confirmación exacta de que la ópera es un espectáculo para todos.

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