Una protesta de vecinos sin luz apuró el ritmo de la EPE

Sábado 07 de Febrero de 2009

Cuando a los vecinos de Oroño y bulevar Seguí les dijeron que el servicio eléctrico volvería recién el lunes, pegaron el grito en el cielo. Ayer por la mañana cortaron el tránsito a la altura de la rotonda para exigir una inmediata respuesta por parte de le Empresa Provincial de la Energía (EPE).

El clamor de los comerciantes y vecinos logró un efecto inmediato y hacia el mediodía dos cuadrillas con grúas y cables nuevos preensamblados comenzaron a reparar el desperfecto ocasionado por la caída de un árbol.

Hubo que esperar cinco días, pero los vecinos lograron el milagro. Los técnicos de la EPE llegaron para aplacar el clima de tensión y desesperación que se vivía en el barrio.

Desde que el lunes las fuertes ráfagas de 90 kilómetros por hora tumbaron un árbol sobre el tendido eléctrico, unas 10 manzanas se quedaron a oscuras y los semáforos salieron de servicio. "Se nos pudrió toda la mercadería, verduras, lácteos y fiambres", se lamentó Carlos Sosa, presidente de la vecinal Villa del Parque.

Antes de activar el piquete los comerciantes de la zona se armaron de paciencia. Muchos enviaron por nota los reclamos a las oficinas administrativas de la EPE, pero la respuesta se hacía esperar. Para colmo, otros vecinos habían montado un piquete con la quema de cubiertas frente a los negocios semicerrados y a oscuras. "Nos dijeron que recién el lunes podían arreglarlo, y ahí nos plantamos y dijimos «basta»", recordó otra vecina.

Ayer, desde las 10, unos treinta vecinos cortaron la mano de salida hacia la autopista a Buenos Aires, por Oroño. La protesta fue con pancartas que decían: "Queremos la luz". Bastó que el piquete tomara estado público para que las cuadrillas de la EPE se hicieran presentes en el lugar.

Hacia el mediodía dos cuadrillas comenzaron las tareas. Primero retiraron la columna dañada por el derrumbe del árbol y luego retiraron los cables que estaban en el piso. Recién allí el grupo de manifestantes se fue retirando paulatinamente de la rotonda y la calma volvió a la zona. "Al final, vinieron rapidísimo; tuvimos una respuesta inmediata", dijo Sosa con satisfacción.

Nuevo desperfecto. Por segunda vez en menos de 24 horas, la subestación subterránea ubicada en 3 de Febrero y Pueyrredón salió de servicio y afectó a cientos de clientes. La filtración de una cisterna abierta del edificio lindero dañó a las instalaciones por lo que se produjeron inundaciones que la sacaron de servicio. Una situación similar ocurrió en Brasil y Viamonte, en otra subestación transformadora de energía.

Además, unas 20 cuadrillas de la EPE trabajaron sobre el resto de los desperfectos en baja tensión.

Hasta ayer los técnicos de la compañía estatal habían identificado 4 mil clientes afectados por el temporal de esta semana.