Una política para los adultos mayores
Las personas mayores de 60 años constituyen un 12-14 por ciento de los grandes conglomerados urbanos nacionales.

Lunes 06 de Abril de 2015

Las personas mayores de 60 años constituyen un 12-14 por ciento de los grandes conglomerados urbanos nacionales. Sin embargo, lo curioso es que, en una época preelectoral como la actual ningún candidato a cubrir cargos públicos relevantes, ningún partido político, ninguna coalición o frente, haya manifestado tener para ofrecer al pueblo una estrategia política para mejorar las condiciones de este grupo de habitantes que no es irrelevante numéricamente por supuesto. Es evidente que en las agendas de las arenas políticas este tema pasa a ser considerado en un segundo plano; las personas mayores no son consideradas como valiosas, útiles, con derechos a participar e insertarse políticamente en la sociedad y con necesidades que vienen de antaño y requieren satisfacerlas, corregirlas. Ni qué hablar de los discapacitados —denominados con capacidades diferentes—, con barreras en todos los niveles: físicos, arquitectónicos, de transportes, psíquicos, laborales, económicos. Cuando se habla de personas mayores, se los significa como los "jubilados", o "retirados"; personas inactivas, económicamente pasivas, que reciben sus haberes jubilatorios cercenados y con poca capacidad de consumo en la sociedad moderna. Sin embargo, estos grupos van creciendo en número y cada vez se encuentran en mejores condiciones de salud, luego de jubilarse. El municipio y la provincia poseen instituciones que "teóricamente" debieran ocuparse de la denominada "tercera edad", direcciones, escuelas, hogares geriátricos, ministerios públicos de Salud y de Desarrollo Social, pero a la hora de evaluarlos, es difícil visualizarlos, ver sus acciones concretas y aportes que llegan de verdad a la comunidad. Esto pasa porque no hay un plan estratégico para los mayores, tampoco se observa un gran interés actual al respecto. Entonces cabe la siguiente reflexión: quizás si las personas jubiladas se "empoderan" de sus auténticos derechos y hacen valer sus necesidades insatisfechas, deben concurrir a las elecciones de autoridades —aunque a los mayores de 70 años no les sea obligatorio —, y elegir a los que se acuerden de ellos, ¿no les parece? También es válido, para todas las personas que sientan respeto y amor por los mayores y que saben que en el futuro también serán mayores y no desearían recibir lo que las autoridades actuales les ofrecen, que es casi la nada.

José Alberto Trop
DNI 10.409.281
Presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Rosario