Una platea llena de ausencias

Jueves 26 de Febrero de 2009

Cuando Cristina llegó al palco en Corrientes y Amenábar no pudo ocultar su extrañeza. Frente a ella, la platea armada para recibir a autoridades nacionales, provinciales y municipales tenía 12 filas de sillas vacías. Una muestra más que suficiente para entender que el apartamiento del senador Carlos Reutemann del kirchnerismo y el éxodo encabezado por Jorge Obeid en diputados tuvo su primera secuela. Como contracara, el jefe de la bancada oficialista Agustín Rossi ocupó un lugar destacado entre los funcionarios que acompañaron a la jefa de Estado.

Eran las 12.30 cuando Cristina subió al palco que más allá del carácter institucional tuvo el contundente plantón de diputados y senadores nacionales, legisladores provinciales y autoridades del PJ santafesino. La diáspora peronista se sigue profundizando y más información puede consultarse en la sección Política.

La presencia del kirchnerismo santafesino, liderado por Rossi y apoyado por los diputados Luis Rubeo, Gerardo Rico, el concejal Arturo Gandolla o los transversales Marcelo Brignoni y Paulina Fiol no hicieron más que acentuar el contraste, sólo tamizado por la asistencia en la platea de todo el gabinete municipal de Miguel Lifschitz.

La señal no vino sólo desde las propias filas del PJ. La presencia del gobernador Hermes Binner como anfitrión de la presidenta se limitó casi exclusivamente a un gesto protocolar y entre los invitados fue difícil encontrar un miembro del gabinete santafesino.

El color y el fervor popular lo pusieron las organizaciones comunitarias y piqueteras K que quedaron tras el vallado colocado en Corrientes y Amenábar. A la batucada y el calor de los militantes se le contrapuso un gélido palco que aplaudió tibiamente los discursos. Luego, Cristina fue a testear su feeling con la gente y atravesó unos 20 metros hasta toparse con los no más de mil militantes que la esperaban tras el vallado.