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Una planta nuclear que está en la mira del yihadismo

Guerra al terrorismo. Según medios alemanes, uno de los cerebros de los atentados en París, Salah Abdeslam, tenía datos sobre el centro de investigación de Jülich.

Viernes 15 de Abril de 2016

Salah Abdeslam, uno de los cerebros de los atentados terroristas de París detenido en Bruselas, tenía información sobre el centro de investigación atómica Jülich, situado en el Estado federado de Renania del Norte Westfalia, en el oeste de Alemania, informaron ayer medios germanos. Junto con artículos impresos de Internet sobre las instalaciones del centro de investigación nuclear, también se encontraron fotos de su presidente, Wolfgang Marquardt, indicaron los diarios del grupo de medios alemán Redaktionsnetzwerks Deutschland (RND) en base a información de miembros del gremio de control parlamentario alemán.

Redadas en Bruselas. El informe se basa en los datos recabados durante el registro del piso de Abdeslam tras su detención en el barrio belga de Molenbeek el 22 de marzo. Abdeslam es considerado figura clave en las investigaciones de los atentados perpetrados el 13 de noviembre en París, que dejaron 130 muertos. De acuerdo con el informe de RND, el presidente de los servicios secretos alemanes en el interior, Hans-Georg Maassen, informó a varios miembros del gremio de control del Bundestag a finales de marzo sobre lo encontrado en el piso de Abdeslam, en Bruselas.
  La Cancillería alemana y el Ministerio de Interior aseguraron no tener informaciones al respecto. Sin embargo, los servicios secretos alemanes aseguran no tener información alguna sobre estos supuestos documentos encontrados en el piso de Abdeslam. Maassen no mantuvo conversación alguna con miembros del gremio de control del Parlamento, aseguró un portavoz.
  Por su parte, el centro de investigación atómica en Jülich declaró “no tener indicio alguno de una eventual amenaza”, según una breve declaración colgada en su página de Internet.
  Tras las explosiones de bombas el 22 de marzo en Bruselas, en las que murieron 32 personas, se encontraron pruebas de que los terroristas habían estado espiando a un científico nuclear y grabaciones de video de su piso. En consecuencia, se especuló sobre la posibilidad de que lo hubieran estado observando para poder extorsionarlo para conseguir material radiactivo para fabricar una “bomba sucia”.

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