Escenario

Una película sobre una niña rosarina cuyo gran sueño es viajar a la Luna

El documental "El universo de Clarita", de Tomás Lipgot, se interna en la astronomía en formato de road movie a través de la mirada de una nena de doce años. Se estrena hoy en el cine El Cairo

Viernes 16 de Abril de 2021

“El universo de Clarita” narra con el formato de una road movie la travesía de una nena rosarina que descubrió la astronomía a los 4 años. El viaje comenzó en el cuarto de su casa viendo un documental sobre Galileo Galilei. Ese interés inicial llevó a sus padres a estimular su curiosidad y canalizarla participando en cursos y talleres, como “Proyecto Miradas” que dan los rosarinos Yayo Ekdesman y Sofía Méndez. El interés de Clarita por el universo se cruzó con la necesidad del director Tomás Lipgot de contar un relato relacionado con la astronomía (ver aparte). Así surgió este filme que, a través de distintos escenarios naturales de Argentina y con la participación de científicos y especialistas, acompaña a Clarita en un viaje de aprendizaje sobre la astronomía, ciencia que se transformó en su pasión.

“Yo siempre dije que quería que algún astronauta me trajera un pedacito de la Luna, así yo lo podría investigar”, contó Clarita a Escenario. “¿Investigar qué? No sé, no me acuerdo, pero yo quería investigar un pedazo de algo que había visto toda mi vida, tan lejana, tan misteriosa, la quería tener en mis manos y poder ver más de cerca algo adonde yo siempre quise viajar, como una promesa a la pequeña yo de al menos, poder tocarla”, aseguró la protagonista. La película se estrena hoy, a las 20, en el cine El Cairo (Santa Fe 1120). La exhibición se repetirá el miércoles 21 en el mismo horario.

El universo de Clarita | Trailer (subtítulos descriptivos)

¿Cómo surge tu interés por la astronomía?

Cuando tenía cuatro años tenía un televisor blanco y negro en mi pieza, sólo daba tres canales, y en uno de ellos estaban hablando de Galileo Galilei, que siempre fue mi inspiración, junto a Copérnico. Contaban cómo se había quedado ciego viendo las manchas solares, o sea, viendo al sol y ese mismo día salí de mi pieza bien decidida y grité “¡Mamá! ¡Quiero ser astrónoma!”.

¿A qué edad descubriste ese interés?

Desde esa edad empecé a investigar sobre eso, revista de astronomía que veía, revista de astronomía que compraba. Mi familia siempre me acompañó desde ese lado, siempre buscando cursos para que pueda hacer al menos charlas y hasta obras de teatro que tuvieran que ver con eso. Así fue como conocí a Yayo.

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¿Qué respuestas encontrabas en la observación del cielo que no encontrabas en la observación de la Tierra?

En Rosario mucho el cielo no se puede ver con la contaminación lumínica, mi más grande enemiga, pero en los libros sí lo encontraba. Conseguía un poco la información que necesitaba, pero no me alcanzaba, así que seguía investigando. Yo quería saber qué era tan interesante como para quedarte ciego mirándolo, qué era que lo usaban, qué investigaban, qué era eso que los encantaba tanto que no pasaban un día sin mirarlo. Eso era lo que más me llamaba la atención, no verlo, sino saberlo.

En un momento decís que “este es un documental de ciencias, no de creencias o de religión”, pero ¿cuánto de espiritualidad, de sensibilidad o empatía existe en el cuidado de nuestro mundo?

Me interesa mucho el cuidado de nuestro mundo, pero esa frase en realidad la dije, primero, porque tenía 12 años y el director me sacó el tema sobre cómo surgió el big bang.

¿Pudiste canalizar tu interés por la ciencia en la escuela? ¿Creés que la escuela estimula la curiosidad de los chicos por la ciencia?

No me alcanzaba, lo que enseñaban ya lo sabía, el orden de los planetas, los tamaños, los tipos, los climas, las teorías, las explicaciones científicas, ya lo sabía. Igual, era tercer grado, era lo principal, básico, aburrido. Y es más, siempre que podía meter un bocadillo con un poco de la información de más que tenía, lo hacía, pero quedaba fuera de lugar o no era algo que fuera muy importante y siempre me quedaba con las ganas. A alguien que no lo hubiera sabido, siento que le podría haber interesado esa clase, me acuerdo que después las dudas que les quedaban me las preguntaban a mí, porque era todo muy básico. No digo que lo debieron dar más a fondo pero ahí fue cuando descubrieron un poco por qué me gustaba tanto a mí, lo interesante que podía ser algo tan simple como pelotas de masa girando alrededor de una más grande prendida fuego. Me acuerdo que el planeta que menos dimos pero más les gustaba -que ya no es más un planeta, pero no se lo digan, lo va a desilusionar- era Plutón. Primero por Pluto, el personaje de Disney, y segundo porque era el más chiquito de todos, como nosotros.

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“El universo de Clarita” es el décimo documental de Tomás Lipgot.

“El universo de Clarita” es el décimo documental de Tomás Lipgot.

¿Cuáles son tus planes para el futuro? ¿Seguirías una carrera ligada a la astronomía y la ciencia?

Hasta una cierta edad yo quería ser astronauta hasta que mi papa me dijo que iba a estar meses sola allá arriba, no había internet, la única compañía era una computadora o podía haber una persona que no te cayera bien y ahí fue cuando me decidí en querer convertirme en astrónoma, quedarme en un laboratorio con ayudantes, químicos, estar haciendo algo todo el tiempo. Pero ahora estoy probando cosas nuevas, no me quiero dedicar a algo que desde muy chica me gusta y quedarme con las ganas de, no sé, tocar la flauta. Sí, me sigue interesando, y mucho, pero no al momento de dedicarme a eso.

¿Cuál es tu sueño más ambicioso? ¿Trabajar en la Nasa, que una estrella lleve tu nombre?

Siempre dije que quería que algún astronauta me trajera un pedacito de la Luna así yo lo podría investigar ¿Investigar qué? No sé, no me acuerdo, pero yo quería investigar un pedazo de algo que había visto toda mi vida, tan lejana, tan misteriosa, la quería tener en mis manos y poder ver más de cerca algo adonde yo siempre quise viajar, como una promesa a la pequeña yo de, al menos, poder tocarla.

UNA CIENCIA DURA QUE MIRA EL CIELO

“La concepción de la historia tiene sus raíces en mi necesidad de contar un relato relacionado con la astronomía. Como disciplina, es una ciencia dura y muchos de los datos están al alcance de cualquiera en internet. Entonces, quería apartarme de esto y transmitir la experiencia astronómica de mirar al cielo”, contó el director Tomás Lipgot. “Me pareció que el personaje de una niña que está en un momento de curiosidad, de búsqueda y preguntas, era el mejor vehículo para poder contar esto que tenía ganas”, concluyó el realizador.

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