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Una película sobre un caracol que decidió acabar con su naturaleza

“El sueño de Turbo por convertirse en algo que es completamente opuesto a su naturaleza está lleno de conflictos, sorpresas y una recompensa satisfactoria cuando el sueño se convierte en realidad”, explicó el director.

Miércoles 17 de Julio de 2013

¿Convertir a un caracol común y corriente, de un jardín cualquiera, en un molusco todopoderoso que viaja a una súper velocidad? “El sueño de Turbo por convertirse en algo que es completamente opuesto a su naturaleza está lleno de conflictos, sorpresas y una recompensa satisfactoria cuando el sueño se convierte en realidad”. Así explicó el origen de la película David Soren, director y coguionista del filme animado en 3D que se estrena ,mañana.

   A Soren se le ocurrió la idea para “Turbo” hace casi una década. Se la describió a la administración de DreamWorks Animation en uno de los cónclaves del “Programa de venta de ideas” de la compañía, donde los empleados de DreamWorks pueden ofrecer sus ideas para proyectos futuros posibles. “En su momento era una idea muy compleja; era como el «Rápidos y furiosos con caracoles»”, bromeó.

   Así comienza la historia de Turbo, un tipo pequeño con grandes sueños. Insatisfecho por llevar una vida al ritmo de un caracol, tiene una poderosa necesidad por la velocidad. Turbo entrena incansablemente, y mide su progreso sobre una regla de un metro. Su nuevo récord: haber recorrido la “pista” en 17 minutos. La ambiciosa meta de Turbo es competir en la carrera más famosa del mundo: las 500 millas de Indianápolis.

   Pero ¿cómo salir de la rutina de ir y venir de la planta de tomates y fuente de alimentos de toda su comunidad al vértigo de correr a 350 kilómetros por hora?. Una vez que deja la planta, Turbo comienza su viaje para ir en búsqueda de sus sueños cuando es arrastrado por los aires en un cruce elevado de una autopista. Eso lo lleva a caer en el baúl de un auto deportivo, y después ser lanzado a la válvula de toma de aire del potente coche. El explosivo óxido nitroso que se encuentra en su interior carga cada átomo del cuerpo de Turbo y altera su estructura molecular. El extraño accidente le infunde a Turbo una velocidad increíble y ahora va como bólido por las calles de Los Angeles, como si fuera una bala de neón, pero con caparazón.

Una musa muy especial.   Mientras desarrollaba la idea, Soren se inspiró en eventos y personas muy cercanos a su vida cotidiana. Su musa principal, indicó, fue su pequeño hijo, quien desde antes de que haya podido hablar había estado obsesionado con coches de juguete y las carreras. “Podía identificar virtualmente cualquier coche en la calle por su marca y modelo”, dijo.

   Soren también encontró motivación en su propio jardín, que tenía un problema con los caracoles que se estaban comiendo sus plantas de tomates. “Esta intersección entre lo lento y la inclinación por un niño que apenas sabía caminar por la velocidad fue el catalizador que me llevó al eje de la historia, centrada en un caracol que sueña con la gloria de las carreras”.

   Mientras continuaban trabajando en el guión, escrito por Soren, junto a Darren Lemke y Robert Siegel, los realizadores comenzaron un extenso proceso de casting. Al haberle imbuido a Turbo características que abarcaban ser un perdedor, un superhéroe y una figura cómica identificable, Soren no se facilitó las cosas. Así fue como encontraron las habilidades cómicas y actorales necesarias, así como la imponente personalidad, en Ryan Reynolds, a quien Soren describe como “la combinación perfecta” para Turbo.

   Antes de que aceptara participar, Jeffrey Katzenberg, director de la compañía, y David Soren, director de la película, le comentaron el concepto de la historia al actor, quien estaba terminando de trabajar en “Los Croods”, también para DreamWorks. “Jeffrey me comentó la idea acerca de este personaje que tiene el sueño imposible de ganar las 500 millas de Indianápolis”, recordó Reynolds.

   Pero a pesar de las prevenciones la idea le resultó atractiva. “Me enamoré con esa historia clásica del desvalido que termina por triunfar”, dijo Reynolds. “Se requiere de una perspectiva especial, por no decir descabellada, darle vida a un caracol de esta manera. Lo que más me gustó de Turbo es su tenacidad y cómo se niega a renunciar a su sueño. De hecho, ni siquiera se le ocurre renunciar. El talento es un choque entre el trabajo arduo y la suerte, y eso es Turbo”.

   La propuesta de Reynolds para el personaje estaba en sincronía con la idea que Soren tenía de Turbo. “La característica esencial de Turbo es que nunca se quiere dar por vencido”, comenta el director. “Su sueño es absurdo, y, no obstante, no renuncia a que suceda. El golpe de suerte que Turbo tiene al adquirir una súper velocidad no es la solución a sus problemas, y no es lo que hace a Turbo, Turbo. Es su perseverancia”, afirmó.

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