Domingo 07 de Febrero de 2010
Una película puede ser un excelente vehículo para la formación de la sociedad o todo lo contrario. Esto dependerá, por supuesto, de la intencionalidad de su contenido o mensaje implícito, el cual a mi criterio no tiene por qué ser panfletario o tendencioso ya que bastará con que destaque principios aceptados universalmente tales como la justicia social, la exaltación de valores éticos y morales, los derechos humanos, el rechazo a la discriminación o la solidaridad como antídoto del egoismo. Si estos contenidos son presentados para un amplio sector de público con criterios audiovisuales estéticos y entretenidos, tendremos entonces un film para recordar y/o recomendar; por ejemplo la película "Invictus" (actualmente en cartelera) que nos da un panorama sobre parte de la vida y pensamiento de Nelson Mandela cuando llegó a ser presidente de Sudáfrica. Algunas veces Hollywood nos brinda buenos productos y, en este caso, además, con la actuación imperdible de Morgan Freeman y una calificación como película muy aupiciosa y poco frecuente: "apta para todo público", no se la pierdan.
Omar Pérez Cantón operezcanton@hotmail.com