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Una pareja denunció que fue retenida en un motel de Fisherton

Los jóvenes reclamaron porque la habitación estaba sucia. Y el personal del albergue le exigió el pago del servicio.

Martes 24 de Septiembre de 2013

Una escapada amorosa a un motel de la Circunvalación terminó en la comisaría 17ª, donde una pareja denunció que fue retenida por personal del albergue cuando quiso dejar el lugar porque la habitación estaba sucia. El dueño del establecimiento se defendió con otra versión: los jóvenes habían hecho uso de la pieza y el reclamo no era más que un ardid para no pagar la tarifa. Lo cierto es que el incidente derivará ahora en dos causas judiciales: una por retención indebida, iniciada tras la actuación policial, y otra por estafa, que promete llevar adelante el titular del albergue contra los clientes.

El incidente se desató el domingo a la noche en el motel El Ciervo Blanco, ubicado en la avenida de Circunvalación (casi Juan José Paso), en el barrio de Fisherton.

Poco antes de las 21 ingresaron allí un hombre de 28 años y una mujer de 33. A la pareja se le asignó la habitación número 6, pero diez minutos después ambos reclamaron al personal del albergue por la falta de aseo del baño.

Concretamente, según declararon los dos en el acta policial, habían encontrado un preservativo en el inodoro. Un hallazgo que, explicaron, los disuadió de permanecer en el lugar.

Pero, cuando se subieron al auto rumbo al portón de salida, el personal del motel les exigió el pago del servicio. Entonces, se desató una fuerte pelea, que terminó varias horas después en la seccional 17ª. En esa dependencia la pareja presentó una denuncia por retención indebida de la libertad contra el dueño del establecimiento.

Tras tomar las declaraciones pertinentes, los uniformados derivaron las actuaciones del caso al juzgado Correccional de la tercera nominación.

Una trampa. El relato brindado por el dueño del establecimiento fue diferente al de sus clientes.

"Cuando el personal de limpieza ingresó a la habitación donde había estado la pareja, encontró que el baño había sido usado. El piso estaba mojado, las bolsas de los toallones abiertas y los jabones también. Por eso, les reclamamos el pago del servicio (220 pesos) y, como se negaron, llamamos al Comando Radioeléctrico", explicó Facundo Díaz, apoderado del motel.

El comerciante explicó que "resulta común que algunas parejas ingresen a una habitación, estén pocos minutos y después pongan excusas para no pagar la tarifa".

"Ocurre seguido, no solo a nosotros sino en todo establecimiento hotelero, pero cuando les decimos que si usaron la habitación deben abonarla, pagan y se van", advirtió.

Díaz destacó la trayectoria de 40 años del albergue y apuntó que "El Ciervo Blanco se caracteriza por su buena atención y excelente limpieza".

Al respecto, explicó: "Después de que la mucama hace la habitación, otra la revisa y la encargada general chequea también su estado antes de dársela a cualquier cliente. Si hay un error, que puede haberlo, no creo que se le pase a tres personas".

Con bronca por haber estado durante tres horas demorado en la seccional, y por la publicidad negativa generada por la difusión pública del incidente, Díaz advirtió que presentará una denuncia en Tribunales por estafa contra la pareja.

Entre celos y engaños

Para los agentes de la seccional 17ª, el incidente desatado ayer en el Ciervo Blanco fue un “caso particular”. Sin embargo, la intervención de uniformados en albergues no es poco frecuente. “Ocurre por problemas de celos o engaños”, dijeron. Y repasaron anécdotas de intervenciones desatadas por peleas de esposos “cazados” in fraganti.

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