Domingo 24 de Octubre de 2010
El 29 de septiembre fui con mi hija de casi 4 años a un consultorio odontólogico de Rosario para tratarle una caries. Al entrar al consultorio la odontóloga me avisó que la consulta me costaría más (me cobró y no me extendió comprobante) porque mi hija tiene síndrome de Down (dijo "pobrecitos estos chicos, tienen que pagar más"). Los dientes de mi hija son iguales a los del resto de sus compañeritos del jardín de infantes "normal", donde asiste sin ningún tipo de problemas de adaptación porque es una nena sociable, alegre, adaptada al medio, cariñosa y que comprende las consignas que se le indican. En menos de media hora y en la primera consulta, la dentista logró sin ningún inconveniente atender a la nena y me dio turno para más adelante, pero el día anterior a la consulta me llamó la secretaria para avisarme que la odontóloga no la seguiría atendiendo porque no se ocupa de niños tan chiquitos. Sin embargo, uno de mis sobrinos de 3 años hace meses que es su paciente y su mamá me contó que hasta hacerlo sentar en el sillón fueron siete intentos. Es obvio el único motivo por el que no atenderá a mi hija es porque tiene síndrome de Down. Mi familia y amigos estamos indignados por tal actitud. Que sepa la dentista que mi hija es una bendición y gente como ella me dan más fuerza para seguir luchando por la igualdad y la inclusión de todos . Ojalá pueda ella reflexionar y aprender de los errores para no volver a cometerlos.
Claudia Casado, DNI 16.336.893