Domingo 12 de Febrero de 2012
La noticia ha sido muy comentada estos días por los residentes neoyorquinos: anteayer, Ann Pettway confesó ante los tribunales haber secuestrado de un sanatorio a la pequeña Carlina, en 1987, y haber fingido ser su madre durante más de dos décadas.
El delito salió a la luz únicamente porque faltaba la partida de nacimiento de la joven.
En el momento de ser sustraída de la clínica, la bebé tenía 19 días y aún se encontraba internada, junto a su madre, por tener un poco de fiebre.
La madre biológica recuerda que una mujer que dijo ser una asistente voluntaria le ofreció ayuda. "Dijo que no me preocupara, que todo iba a estar bien", cita la emisora NY1. Luego desapareció con el bebé y no regresó más.
"En ese momento yo vivía en Bridgeport, Connecticut", contó la secuestradora. "Fui a un hospital de Harlem y tomé al bebé... Sabía que estaba haciendo algo que estaba mal", recuerda.
Según el New York Times, la niña ya tenía desde su adolescencia la sospecha de que no era hija biológica de su supuesta madre, en particular por la falta de parecido físico. Cuando hace un año, estando ella misma embarazada, pidió su partida de nacimiento, Pettway le dijo que la había criado en lugar de su madre biológica, que era drogadicta.
Pero la joven buscó a través de Internet y de las fotos publicadas de niños desaparecidos y mediante un test de ADN finalmente dio con su identidad.
Hoy en día ese tipo de casos son prácticamente imposibles, porque a los bebés que nacen en una clínica de Nueva York se les coloca una pulserita electrónica que suena en cuanto el bebé sale de la sección hospitalaria correspondiente. Los padres también deben presentar la pulsera para que se les entregue el niño. l (DPA)