Viernes 15 de Noviembre de 2013
Un grupo de investigadores de la universidad húngara de Debrecen consiguió que una madre dé a luz tres meses después de sufrir una muerte cerebral y que además pudiera donar sus órganos para salvar a otras cuatro personas.
"Según los informes médicos nunca antes había sucedido que después de un período tan largo de vida artificial se pudiera ser donante", indicó el jefe del centro médico de la Universidad de Debrecen, Béla Fülesdi.
"Esta familia venía desde el campo tres veces a la semana para visitar al bebé. Le hablaban que estaba en el vientre de la madre, de 31 años, y acariciaban su barriga", decía la jefa de la unidad de neurocirugía de la Universidad de Debrecen, Csilla Molnár.
Dos días después de la cesárea y tras la ablación de los órganos para la donación, los médicos desconectaron las máquinas que mantenían con vida a la madre. El bebé, que pesó al nacer 1.420 gramos, se encuentra en perfecto estado.
La joven, cuya identidad no fue revelada, cursaba un embarazo de poco más de tres meses cuando sufrió en abril pasado un ACV. Fue trasladada de urgencia a un hospital cercano y de allí derivada en helicóptero al centro médico de la Universidad de Debrecen. Fue operada, pero el resultado no fue satisfactorio: sufrió muerte cerebral. En su cuerpo, no obstante, seguían latiendo dos corazones, el suyo y el del niño no nacido.
En medio del drama, la decisión recayó en su pareja y su familia, que resolvieron continuar con el embarazo pese a que el desafío al que se enfrentaban era enorme y casi sin precedentes: mantener conectada a un respirador a la mamá para permitir el desarrollo en su vientre de un bebé de tan poco tiempo de gestación.
El equipo salvador. Se armó un equipo interdisciplinario integrado por neurólogos, obstetras, genetistas, anestesistas, neonatólogos, infectólogos y endocrinólogos, entre otros, encargados de controlar la respiración, el equilibrio hormonal, la nutrición del feto y de asegurar así sus chances de vivir. Al lado del cuerpo de su mamá se colocó una radio para rodearlo de voces humanas.
Tras tres meses de internación con su mamá en estado de muerte cerebral, los médicos decidieron que era el momento oportuno para el nacimiento. Le practicaron una cesárea en la semana 27. El recién nacido pesó 1,420 kilo y pasó dos meses y medio en incubadora, hasta ser dado de alta en buen estado de salud.
A los dos días, su mamá fue desconectada del respirador. Su hígado, riñones, páncreas y corazón fueron trasplantados a cuatro pacientes que esperaban esos órganos. "Nunca antes había sucedido que después de un período tan largo de vida artificial se pudiera ser donante", afirmó Béla Fülesdi.
El especialista aseguró que entre los pocos antecedentes que se registran a nivel internacional en los que un bebé nació de una mamá con muerte cerebral se trató de casos en los que la edad gestacional era mayor.