Sábado 10 de Julio de 2010
En estos días Antisa Khvichava pasa la mayoría de su tiempo en cama, pero esta semana se levantó para saludar a los invitados que celebraban su cumpleaños 130.
"Me siento un poco débil, pero no me quiero quedar en cama", dijo Khvichava ayer, mientras hablaba con las visitas a su modesto hogar en Sachino, una aldea situada entre las montañas de Georgia, donde ella vive con su hijo Mikheil y varios nietos.
Su pasaporte de la era soviética, un libro de pensiones y notas en archivos, indican que nació el 8 de julio de 1880. Tiene 10 nietos, 11 bisnietos, y tataranietos cuyo número exacto confunde incluso a miembros de la familia.
Khvichava, que estudió hasta el cuarto año escolar, pasó su vida cultivando té, maíz y vegetales, además de cuidar el ganado. l (Reuters)