Lunes 20 de Mayo de 2013
En un país pseudomachista o lo que queda de ello, una mujer alcanzó el más alto rango político que pueda pretender, llegó a presidenta de la República. Es de suponer que en semejante trayectoria, la misma fue acompañada de valores intelectuales y demás atribuciones que la destacan del común denominador de las otras mujeres de nuestro país, y que las mismas deberían sentirse muy bien representadas por ella; y por otra parte envidiada también por los hombres en su mayoría. Estas palabras de valoración a nuestra presidenta no son palabras de un alcahuete o chupamedias, sino palabras sinceras de quien está en la vereda de enfrente de esta presidenta pero, insisto, no puedo dejar de destacar que estamos hablando de los logros de una mujer en un país machista por excelencia. Como caballero que soy, le cedo la palabra, que de una manera u otra hacen historia en la República para bien o para mal.
Armando Torres Arrabal
DNI 6.047.844