Una movilización reclamó en Tokio el cierre de las centrales nucleares
A un mes del terremoto y el tsunami del 11 de marzo, de la no resuelta crisis de la central nuclear de Fukushima y frente a nuevos riesgos en las plantas de Higashidori y Onagawa tras el fuerte...

Lunes 11 de Abril de 2011

A un mes del terremoto y el tsunami del 11 de marzo, de la no resuelta crisis de la central nuclear de Fukushima y frente a nuevos riesgos en las plantas de Higashidori y Onagawa tras el fuerte temblor del jueves último, las redes sociales Twitter, Facebook y Mixi (un popular networking de Japón) se transformaron en un poderoso medio para llamar al compromiso civil, que muestra señales de ir en aumento.
  Dos manifestaciones se realizaron en Tokio, una en Koenji, en el barrio de Suginami, y otra en el centro de la capital japonesa, que concluyó frente a la sede de la empresa Tepco, que administra la central nuclear de Fyukushima, dañada por el sismo de 9 grados de magnitud en la escala abierta de Richter y el posterior tsunami.
  La primera manifestación se reunió en la estación de ferrocarril y fue organizada por los propietarios de negocios y de locales del área y, según las cifras dadas por la televisión, tuvo la adhesión de al menos 15 mil personas.
En tanto, otros medios periodísticos hablaron de algo más de cinco mil personas en Tokio, situada a 200 kilómetros de la central de Hamaoka.
   Hamaoka tiene cinco reactores, construidos en la confluencia de dos placas tectónicas que pueden provocar fuertes terremotos en la zona.
  Las movilizaciones contra la permanencia de las centrales nucleares se realizaron en los grandes parques de Koenji, en el barrio de Suginami, y en el centro de la ciudad.
  “No a nuevas Chernobil”, “No a las centrales nucleares” y “Cerremos Fukushima” decían algunos de los carteles que portaron los manifestantes.
  Una de las protestas cerró con una marcha hacia la sede de la empresa Tepco, que administra la planta nuclear de Fukushima, dañada por el terremoto de 9 grados Richter y el posterior tsunami del último 11 de marzo.
  Los manifestantes, entre ellos familias con niños, exigieron al gobierno que “revise las políticas energéticas”.
  En tanto, ayer se indicó que el agua radioactiva de la central atómica japonesa de Fukushima 1, dañada por el terremoto deberá ser llevada pronto a una planta de tratamiento.
Banri Kaieda, ministro de Industria de Japón, indicó que el objetivo es evitar que se siga vertiendo agua radioactiva al mar.
La empresa Tepco, operadora de la central nuclear, estaba abocada ayer a completar el vertido de agua con baja radioactividad al océano. Esta medida tiene como objetivo hacer lugar para el agua más contaminada que hasta ahora era enviada al mar.
Si indicó que la gran cantidad de líquido radioactivo dificultó los trabajos para estabilizar la planta.

Enfriamiento. “No sabemos el prospecto para la próxima etapa”, dijo ayer Hidehiko Nishiyama, subdirector de la Agencia de Seguridad Industrial (Nisa). “Nos gustaría lograr un enfriamiento estable lo más pronto posible y establecer el curso para controlar la radiación”, señaló.
Por otra parte, China y Corea del Sur han criticado el manejo de Japón de la crisis nuclear. Seúl dijo que Tokio ha sido incompetente, lo que refleja la creciente desazón internacional frente al desastre atómico que se ha prolongado por un mes.
Los japoneses votaron en elecciones locales ayer y se espera que expresen su ira con el manejo de la crisis por parte del primer ministro Naoto Kan, lo que lo debilitaría aún más y fortalecería a sus rivales, quienes intentarán obligarlo a renunciar una vez que crisis termine. Los resultados se esperan para hoy.
Los analistas políticos señalan que el impopular Kan ya estaba bajo presión para renunciar antes del peor desastre que ha golpeado a Japón desde la Segunda Guerra Mundial. Pero también admiten que sería poco posible que sea removido durante la permanencia de la grave crisis nuclear, situación que, según explican los investigadores, se podría extender durante varios meses. l (Télam, Reuters y DPA)