Domingo 18 de Noviembre de 2012
Los setenta balcones desde los que miro mi vida me han permitido acumular experiencias diversas. Finalizado el singular 8N quiero reflexionar junto a todos. Mi Argentina me estremeció. El Himno Nacional entonado en paz por multitudes, (como en los mejores tiempos de Perón y Evita) en las distintas provincias, municipios y comunas de nuestro país, fue fiel reflejo de la madurez de un pueblo que asombró gratamente. El pueblo habló masivamente con originalidad, sencillez y respeto. Pidió un cambio de rumbo al gobierno elegido en democracia y lo hizo con altura y dignidad. Sencillamente deseo que hagan de esta realidad la lectura que corresponde. Como hacemos los padres cuando nuestros hijos nos reclaman por nuestros errores, movidos por el cariño, el deseo de justicia, y las ganas de vivir mejor. Muchas veces no nos gusta su crítica, pero si somos buenos padres, cambiamos junto a ellos, modificamos conductas, asumimos nuestros equívocos y salimos airosos de la crisis. Sería genial que la presidente se abriera paso entre el séquito de aduladores que la confunden y la lastiman para poder acercarse a este pueblo que la reclama con tanta esperanza. Si vuelve a equivocarse, si no ve que la plazas estaban colmadas de hijos enojados que la quieren y necesitan, nuestro futuro estará sumamente amenazado. Si haciendo uso de la inteligencia que la caracteriza, crece y despeja los laderos corruptos que la maltratan, podría quedar en el bronce de la historia.
Edith Michelotti
ediluobs@hotmail.com