Viernes 10 de Julio de 2009
El pasado 7 de julio me tuve que agarrar de la silla para no caerme al ver la mesa que armó Mirtha Legrand. Marcos Aguinis acusó a Cristina de "maestra ciruela", mientras él mismo se dedicaba a proveernos (a nosotros, los ignorantes que podemos tener ideas progresistas) de las únicas y verdaderas recetas para salvar a la patria. Es decir: libre mercado, libre mercado y más libre mercado. Después, Pilar Rahola —una política española— se dedicó a explicarnos a los argentinos que nuestro país era un asco y que España era una maravilla, producto de lo cual, como ciudadanos coloniales que somos, teníamos que hacer lo que ordenaba esa iluminada ciudadana del Primer Mundo. Todos muy de acuerdo entre ellos, todos tirándose flores mutuamente, felicitándose solos y defenestrando hasta lo irrespetuoso al actual gobierno y a los que los votan, es decir, al pueblo. Ah, la perlita, la guindita de la torta: defendieron abiertamente el golpe de Estado en Honduras. ¿La razón? Que el presidente depuesto tenía relaciones políticas con Chávez. Tampoco se guardaron de recordarnos que el actual gobierno también las tiene, así que ya saben, no va a faltar mucho para que Mirtha Legrand y Marcos Aguinis (en su calidad de genuinos intérpretes de la voluntad popular) pidan a los gritos que se dé un golpe de Estado al gobierno de Cristina Kirchner y que en su lugar pongan a Macri. Igualito a como hacen en Honduras, un país muy serio.
Cristian Carricajo, cristiancarricajo@yahoo.com