"Una luz en las tinieblas"
Soy una lectora, digo una, porque deben quedar muy pocos con todo este asunto de internet. Asidua amante del contacto físico, de ese sentir el libro como un tesoro entre las manos y de palpar a través de la palabra esos sentimientos que ennoblecen nuestra condición.

Sábado 01 de Agosto de 2009

Soy una lectora, digo una, porque deben quedar muy pocos con todo este asunto de internet. Asidua amante del contacto físico, de ese sentir el libro como un tesoro entre las manos y de palpar a través de la palabra esos sentimientos que ennoblecen nuestra condición. El mundo desasosegado clama por cambios, cambios que partan de una profunda transformación interior que guíe a los seres humanos hacia acciones más sinceras y dignas. Una buena lectura, por ejemplo, es la que seguramente nos llevará al encuentro de principios valederos. Una buena lectura no sólo brinda un excelente material de consulta sino que aporta elementos básicos para modificarnos. Una buena lectura incentiva y moviliza porque las palabras que la conforman están construidas con profunda visión y pasión por la vida. Son conceptos con alto voltaje de significación. Certeros y valientes, dirigidos a espíritus ávidos de conocimiento. Pero de un conocimiento útil, que sirva para que creciendo emocionalmente cada ser sea capaz de hallar su propia antorcha y ser una lumbre eterna para sí mismo y los otros. Que la utilidad que le proporcione mejore su propia vida y la ennoblezca cubriéndola de afectos, siendo así capaces de convivir en paz y en armonía en una sociedad donde cada vez menos se respeta la vida y donde cualquier objeto de consumo pasa a ser más importante que ella. "Una luz en las tinieblas", de Mario Castenetto, es un mensaje claro, esperanzado, dirigido a todo ser. Actual por derecho propio, contribuye a que el hombre encuentre su propio espacio en el mundo, un lugar que aprecie por sobre todo interés egoísta el respeto hacia todo, partiendo de lo particular a lo universal, para que esta existencia tan turbulenta, confusa y conflictiva pueda ser transformada en una tierra bienaventurada.

María Cristina Lizzi