Una ley mal parida
La reciente ley que reconoce el matrimonio homosexual adolece de graves defectos que la hace inconveniente para el bien común. Sintetizo algunas objeciones.

Jueves 05 de Agosto de 2010

La reciente ley que reconoce el matrimonio homosexual adolece de graves defectos que la hace inconveniente para el bien común. Sintetizo algunas objeciones. En primer lugar hay fundadas sospechas de que fue impulsada por el Ejecutivo por oscuros intereses políticos: granjearse el apoyo de los progresistas para contrabalancear pérdida de votos, dividir a la sociedad para pescar en el río revuelto y atacar nuevamente a la Iglesia. Como segundo punto, se efectúa una reforma capital al Código Civil y a la institución familiar en forma apresurada sin un previo y profundo debate, falencia habida sobre todo en Diputados. El tercer punto indica que ese tema no figuraba en la plataforma de los partidos políticos ni en la última campaña electoral por lo que los legisladores traicionaron el mandato de sus representados, lo cual vicia política y jurídicamente de nula e inconstitucional a la norma. El cuarto punto, contraria la lógica ya que en esencia es diferente una unión heterosexual que otra homosexual. Aunque una ley denomine cuadrilátero a una figura de tres lados no será tal sino un triángulo. Como quinto, está en contradicción con otras normas del Código Civil, con los efectos negativos pertinentes, que fueron señaladas por especialistas y en el debate por la senadora Sonia Escudero. Pero los defensores de la norma no se refirieron para nada a esas objeciones ya sea porque no les importaban o por incapacidad para refutarlas, es decir, mala praxis legislativa. Sexto, confundiendo los conceptos de igualdad y discriminación, los defensores de la reforma fundamentaron su posta en esa deformación. Es discriminación reprochable tratar desigualmente lo que es igual pero es discriminación válida tratar distinto a lo que es distinto. Sobran ejemplos al respecto. El séptimo punto indica que pretendieron acallar la oposición de las iglesias, no sólo de la Iglesia Católica aduciendo que la cuestión era extraña a la religión. Las objeciones al "matrimonio homosexual" se fundan en la naturaleza o biología y por ende, en la lógica, la moral y la procura del bien común, argumentos comunes a creyentes y no creyentes. Como octava objeción, los defensores arguyen que hay que adaptarse a las nuevas realidades, que la familia tradicional está en crisis. ¿Pero toda nueva realidad es positiva? ¿Hay que rendirse ante fenómenos sociales negativos? Es verdad la crisis familiar y también es verdad sus nefastas consecuencias. ¿Esta ley contribuirá a fortalecer la familia o al revés? Noveno, fue aprobada por estrecha mayoría. La trascendencia de la reforma requería éticamente una mayoría calificada o bien una consulta popular. De manera que no es una ley democrática y carece de consenso. En cambio, debió haberse tratado el proyecto de unión civil que hubiese satisfecho los legítimos derechos e intereses de los homosexuales. Como décimo y último, se conforma a la minoría homosexual pero insatisface a la mayoría, los heterosexuales, lo que ocurrirá cuando éstos vayan tomando conciencia de las consecuencias desfavorables para ellos. En suma una ley mal parida que por ello traerá diversos inconvenientes.

Raúl Miguel Ghione, DNI. 6.033.754