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Una lancha atropelló a un kayak y abandonó a su conductor en el agua

Entre cuatro y cinco personas viajaban en la embarcación a motor y se dieron a la fuga sin prestar ayuda. El muchacho sobrevivió porque no perdió la conciencia y pudo pedir auxilio. Lo rescataron y llegó grave al Eva Perón.  

Martes 05 de Noviembre de 2013

Si no hubiera sido porque quedó consciente y pudo gritar pidiendo auxilio, lo más probable es que hoy Angel Santos estuviera muerto. Al menos eso se desprende del estremecedor relato que hizo Lucas Lanese, una de las tres personas que sin dudarlo se lanzaron al rescate de su compañero de río, conocido en ese ambiente como Bin (por su parecido con Osama Bin Laden). Santos, de 40 años, sobrevivió milagrosamente a un brutal accidente cuando el sábado pasado a las 20.10 llegaba en kayak a la costa de la isla ubicada frente a La Florida, donde por razones de salud hoy tiene su casa, y fue embestido por una lancha con cuatro o cinco ocupantes que se dieron a la fuga, dejándolo en el agua con terribles golpes y fracturas, y la embarcación partida en dos. La víctima se encuentra internada en el Policlínico Eva Perón, con heridas graves, aunque ayer evolucionaba favorablemente.

A días de cumplirse un año de la muerte del periodista y nadador Marcelo Abram, también embestido frente a la rambla Catalunya por una lancha —cuyo conductor ya está procesado—, el accidente de Santos volvió a poner el tema de los controles náuticos sobre el tapete (ver aparte).

Hasta ayer, los operativos que Prefectura Naval realizó en 24 guarderías náuticas entre Granadero Baigorria y Arroyo Seco no habían logrado dar con la embarcación que protagonizó el choque, hecho que deberá investigar la fiscal auxiliar Nº 1 de Victoria, Flavia Villanueva, quien ayer aún no había recibido el primer informe. "Prefectura no nos elevó el legajo", se excusaron desde la oficina de la Justicia entrerriana.

El responsable local de esa fuerza, el prefecto Omar Torres, afirmó por su parte que están abocados a la búsqueda de los responsables del accidente desde el mismo sábado, pero se excusó de explayarse sobre posibles pistas. "El personal se desplegó por tierra y por agua —dijo—, hay algunos indicios, pero no se pueden divulgar para no afectar la investigación".

Lo cierto es que el accidente tuvo al menos un testigo, entre ellos la propia mujer de la víctima, quien lo esperaba en la orilla de la isla cuando vio que la lancha se le iba encima, a unos 40 metros de la costa, pese a que Santos intentó evitar el impacto con gritos y hasta elevando los remos para que lo registraran.

Muy consternada, ayer la mujer se limitó a decir a LaCapital que, pese a haber presenciado todo, difícilmente pueda reconocer la lancha o sus ocupantes, ya que "estaba muy oscuro" y privilegió "no dejar de mirar al kayak", al que tras el choque su marido había logrado asirse.

Fueron otros tres amantes del río, también vecinos, quienes escucharon los gritos desesperados de Bin y salieron presurosos a rescatarlo.

Uno de ellos es Lucas Lanese (31), dueño del parador isleño La Pulpería del Kayakista. "Por suerte no perdió la consciencia y pudimos orientarnos para rescatarlo", contó.

"Apenas oímos los gritos, como tengo lancha, salimos a buscarlo", dijo. Provistos de un reflector lograron ubicar a Santos, cuyo kayak quedó partido en dos, flotando a la deriva. La víctima, con un fuerte golpe en la frente, presentaba como principales heridas ostensibles fracturas en las piernas.

"Pese a eso había podido agarrarse y dejar las piernas colgando", relató Lanese, aún "muy shoqueado". Junto a sus compañeros Gabriel Galván (37) y Martín Ortiz (39), pudo asir a Torres del salvavidas que tenía puesto y envolverle los miembros inferiores "con un nailon" para evitar que se agravaran las fracturas.

"Bin nunca perdió la consciencia", recordó Lanese. Los rescatistas también dieron aviso a la Prefectura y a una ambulancia del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Síes), que esperó la llegada de la lancha en Costanera y Gallo. Y de inmediato trasladaron al herido al Eva Perón.

El rescatista se mostró muy conmocionado y no ocultó su indignación frente a quienes atropellaron a Santos y lo dejaron abandonado en el río. "Se escucharon gritos de cuatro o cinco personas, lo que quiere decir que se dieron perfecta cuenta de lo que habían hecho, pero igual lo dejaron tirado en el agua como si fuera un tronco”, graficó Lanese.

“No me quiero hacer el justiciero, pero sinceramente espero que la Justicia se encargue. No puede ser que la gente compre una lancha y después se maneje como si estuviera sola en el río”, sostuvo.

De hecho, este no es el primer rescate del que participa el joven, ya que de la mano del crecimiento incesante del parque náutico los accidentes en el río son cada vez más frecuentes.

Otro que también contó lo habituales que son los siniestros fue Guillermo Segurado, todo un hombre de río, ex lanchero de Costa Alta, con 60 años de experiencia en navegación y varias décadas incluso como remero.

Segurado recordó que Santos está viviendo en la isla porque padece severos problemas pulmonares, producto de los muchos años que trabajó en una arenera y que lo dejaron “al borde de la mochila de oxígeno”.

Frente a ese panorama, Santos logró que otro lanchero, Juan Carlos Pederzzini, le prestara un terreno en la isla y se mudó allí en busca de una vida más saludable. Para eso, se puso al frente de una escuela de canotaje. “Es un hombre que no tiene nada y mirá lo que le viene a pasar ahora”, se preocupó Segurado.

Pero el problema dista de ser puntual. “Tenemos suerte de que el Barbudo esté mirando para este lado, porque si saca los ojos...”, dijo. Básicamente, porque “al caer el sol las lanchas y los cruceros vienen del Paraná Viejo como locos, tratando de llegar primero a las guarderías para no tener que hacer cola”.

“Cuando salen del Paraná Viejo van despacio porque ahí controla Prefectura, pero no bien dan la vuelta ponen las embarcaciones a mil, hacen un oleaje terrible y no les importa nada dejar a los kayaks dados vuelta: a veces van mirando para atrás a ver cómo se las arreglan para atravesar las olas”.

Movilización a puro remo

Los kayakistas se movilizarán para pedir justicia y repudiar la “deleznable actitud” de quienes atropellaron y abandonaron a Angel Santos. Lo harán como mejor saben: remando. “Porque en tierra o en agua, todos somos vulnerables ante el exceso y el descontrol”, dijeron en su convocatoria varias organizaciones y escuelas de canotaje. La cita es el domingo, a las 16, en el sector de los bares Cartujas y Caracolas.

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