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Una joven fue asesinada a puñaladas tras una corta vida de malos tratos

Sofía Bertolini tenía 21 años y vivía con sus dos pequeños hijos en Grandoli al 4800. Su ex pareja, de 25 años, había sido excluido del hogar tras varias denuncias por violencia.

Domingo 30 de Septiembre de 2012

Sofía Bertolini vivía en el Fonavi de Grandoli y Gutiérrez desde hace dos años. "Era robusta y muy bonita", dicen sus vecinos. Se puso de novia a los 15 años con Leonardo F., con quien tuvo dos hijos: una niña de un año y un nene de 4. Ella no tenía mas de 21 años. La mañana de ayer alguien avisó a la madre de la joven que la habían encontrado muerta. Fueron al menos diez cuchilladas, dijeron los forenses. Un cordel usado para ahorcarla, manchas de sangre en las escaleras del edificio y los ambientes de la casa revueltos fue lo que encontraron los policías que llegaron al lugar. Ningún vecino, de los 50 departamentos de esa tira del Fonavi, escuchó absolutamente nada. Ni siquiera los que están al lado de la puerta que identifica al departamento.

Leonardo F. tiene 25 años y antecedentes por robo calificado. Había cumplido una condena en el año 2009 y no convivía con Sofía. "Siempre venía a la casa aunque tenía ordenada la exclusión del hogar", contaron ayer los apesadumbrados familiares de la chica. Sin embargo, la noche del viernes el muchacho habría vuelto al departamento. Entonces se escucharon gritos y golpes. La mañana de ayer, incluso, un vecino lo vio salir del departamento 3, en el primer piso de la tira B de Grandoli 4821. Tenía puesta una remera manchada con sangre y llevaba a su hija en brazos. "Dicen que lo ayudaron a bajar el cochecito por la escalera y le alcanzaron al otro nene por que él tenía las manos ocupadas con ropa", relataron algunos vecinos.

Cuadro desgarrador. Minutos después llegó la policía y entonces sí,la gente salió de sus viviendas. Los efectivos tiraron la puerta abajo y encontraron un cuadro macabro: la chica apuñalada sobre un charco de sangre en el dormitorio. Los que se asomaron vieron entonces el fin de una historia llena de denuncias, maltratos y "hasta violaciones de parte de él", según contó Fabi, la tía de la chica asesinada.

Por entonces los familiares de Sofía estaban preocupados por el destino de los hijos de la mujer. Sin embargo, cerca de las 13 los chicos aparecieron en la casa de su abuela paterna, en Villa Gobernador Gálvez. Leonardo "los había dejado en la puerta y asustados", según dijo una fuente policial. El muchacho, en tanto, escapó sin destino cierto.

El Fonavi estaba alterado. En las escaleras se multiplicaban rostros, casi todas mujeres perplejas por la noticia. "Por esto, por estos hijos de puta hay que hay declarar la emergencia. Que dejen de matar mujeres, era como mi hermana", dijo una joven que no paraba de llorar y que un minuto después sostuvo desconocer cómo se llamaba la muerta. "Es el miedo", dijo otra, de más edad, con la piel y el corazón mas duros.

Desde chicos. Fabi contó que su sobrina y Leonardo "se conocieron de chicos. Vivián en Molino Blanco. De ahí salió ella huyendo por que este pibe le pegaba mucho, es un enfermo", aseguró. "Es ladrón y estuvo preso. Le pegaba y la violaba adelante de los chicos. Y ella se quedaba paralizada, no se defendía y eso que era robusta", contó Fabi llena de tristeza.

Los policías que estaban en el lugar, bajo los rayos del sol, mostraban sus borcegos manchados de sangre. Ni ellos salían de la indignación."Es horrible, muy cruento lo que se ve adentro. Y parece que a esta chica la mataron delante de sus hijos", decían los pesquisas.

Asimismo, los investigadores confirmaron que el muchacho es oriundo de Villa Gobernador Gálvez y tiene una condena cumplida además de antecedentes por robo calificado, amenazas y delitos contra la propiedad. "El era loco, el día del padre vino a la casa de Sofía y empezó a golpear la puerta. Ella le abrió y él le pegó mucho y la violó delante de las criaturas que vieron todo. Ella me lo contó", rememoró Fabi. "Siempre le pegaba, con un palo, con puñetes. Ella hizo varias denuncias y había logrado la exclusión del hogar, pero ¿cómo hacía si él venía y tiraba la puerta abajo?", se preguntó. Y eso ayer se comprobaba con sólo mirar. La puerta está rota, con maderas desencajadas. Y según los familiares eso fue de "hace un par de semanas, un día que él vino".

Paredes finas. Sofía era querida en el Fonavi. "Siempre estaba con los chicos. No salía de noche ni andaba en nada raro. El era ladrón y se lo conocía, pero parece que no paraba por acá, tenía sus amigos en Villa Gobernador Gálvez", decían los vecinos a la par que aseguraban que "acá se escucha todo, las paredes son refinas y las cocinas lindan unas con otras. Tal vez uno no quiera meterse de lleno en lo de sus vecinos... pero", dijo un hombre joven del lugar. Y agregó: "Con llamar a la policía es suficiente. Es lo mínimo que se puede hacer. Si alguien hubiera llamado esta chica ahora estaría golpeada, pero no muerta". Después se quedó junto a su mujer mirando hacia la puerta del departamento pobre y desordenado.

"Vivía para los chicos, la madre la ayudaba con plata y cuando ella se fue de los ranchitos donde vivía con Leonardo, en Molino Blanco (la villa que se levanta en inmediaciones de Ayacucho y Guillermo Tell), se vino para acá. Quería progresar pero el chico era celoso y dicen que se droga mucho", dijo Fabi en referencia a la ex pareja de la chica, mientras otro familiar agregó: "algunos le tienen miedo a este pibe, pero no es nadie".

En la puerta del departamento la madre de Sofía y el hermano no salían de su desconsuelo. Son gente humilde. Llanto, dolor, desamparo, odio, es lo que se veía la tarde de ayer en esas caras desencajadas. Tal vez la última cara de Sofía, de apenas 21 años, fue de resignación, de no pelea, de protección a sus hijos. Anoche los investigadores aún buscaban al sospechoso para hacerle algunas preguntas.

 

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