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Una jornada cultural para resistir el desalojo de una antigua casona

"Vamos a contar la historia de esta casa. De cómo le dimos nueva vida, nuevos sueños, nuevas aventuras. Sean todos ustedes bienvenidos a la Kasa Pirata...". La invitación estaba hecha, ya caía la tarde y comenzaba el último de los espectáculos de una jornada para hacer conocer las actividades desarrolladas en la casona de Ovidio Lagos al 1200.

Lunes 27 de Agosto de 2012

"Vamos a contar la historia de esta casa. De cómo le dimos nueva vida, nuevos sueños, nuevas aventuras. Sean todos ustedes bienvenidos a la Kasa Pirata...". La invitación estaba hecha, ya caía la tarde y comenzaba el último de los espectáculos de una jornada para hacer conocer las actividades desarrolladas en la casona de Ovidio Lagos al 1200, donde desde hace un año un grupo de artistas vive en comunidad. Una centena de jóvenes se sumó a lo que denominaron una "acto de resistencia cultural" en contra de la orden de desalojo que pudo aplazarse hace diez días pero que, de no mediar cambios en la causa judicial, se concretará el lunes próximo.

Vista de afuera, la Kasa Pirata no dice mucho. Apenas una puerta abierta en medio de una antigua vivienda abandonada, con su frente tapado por carteles de publicidad, como otras tantas que aún no cedieron frente el boom de la construcción. Sin embargo, desde hace dos semanas, cuando un oficial de justicia y varios agentes policiales llegaron al lugar, la casona está en boca de todos. Y el encuentro de ayer fue apenas una muestra.

"Jornada de resistencia cultural", indicaba un pequeño pizarrón colocado sobre un atril a la entrada de Ovidio Lagos 1237. Desde las 16, según destacaron los organizadores de la movida, más de cien personas pasaron por el lugar donde los esperaba una colección de fotos que daban cuenta de la transformación de los interiores de la vieja construcción en un centro cultural. Una muestra de libros publicados en su mayoría por editoriales independientes, videos, música y un conjunto de afiches de las funciones desarrolladas en la Kasa Pirata. Quienes tuvieron paciencia, sobre el fin de la tarde pudieron también participar de una varieté de circo.

Abierto. "La idea es mostrar que el lugar funciona abierto a todos", señaló Daniel, uno de las siete personas que llegó hace un año al lugar donde actualmente viven y trabajan diez artistas, algunos rosarinos otros que llegan de viaje y encuentran un lugar donde ensayar o dar talleres de clown o malabares. "Somos como una familia y lo que queremos defender es, justamente eso, nuestra forma de vida, nuestra comunidad", explicó el muchacho mientras el grupo se preparaba para salir a escena.

"Es una lástima que quieran tirar abajo este lugar, destruir estas cosas mágicas para sumar más cemento", se lamentó después. El patio es como el corazón de la Kasa Pirata. Allí se montaron estructuras para hacer circo, algunas luces y un pequeño equipo de sonido. Quienes iban llegando a la casona se concentraban allí, acomodándose como podían para participar de la función.

La mayoría eran jóvenes, estudiantes y artistas de distintas disciplinas. Había un par de mamás con nenes chiquitos. Y muchas ganas de "hacerle el aguante a una propuesta que, según destacaban, "no abunda en la ciudad".

Avales. Muchos de esos chicos eran los mismos que, hace diez días, se movilizaron para evitar el intento de desalojo de la casona, ordenado por el Juzgado Correccional 9ª, a pedido del dueño de la propiedad, Roberto Orlowski. En esa oportunidad los jóvenes lograron aplazar la ejecución de la sentencia unas semanas más, hasta el luens próximo.

Esta semana, junto a un abogado que los representa, el grupo hará una presentación en Tribunales, donde intentarán pedir más tiempo para dejar la casa. De hecho, ayer se invitaba al público a firmar un petitorio para acompañar la solicitud. "La idea es que apoyen lo que hicimos, porque recuperamos un espacio para disfrutar y producir arte", contó Daniel.

Al respecto, destacó que los vecinos también acompañaban el pedido. "Somos una familia más dentro del barrio. Invitamos a los vecinos a que conozcan el lugar, sepan de qué se trata este movimiento y pierdan los prejuicios —afirmó el joven—. Y cuando ven como funciona este espacio, vienen, firman y nos prestan su apoyo".

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