Miércoles 24 de Febrero de 2021
Rosamund Pike, la estrella inglesa nominada a los Oscar por “Perdida” en 2014, interpreta a una inescrupulosa mujer que vive de estafar a ancianos en la comedia negra “Descuida, yo te cuido”, estrenada en Netflix. Su actuación, por la cual está nominada a los Globos de Oro que se estrenan el domingo, recordará al debut cinematográfico de la actriz en su papel de fría publicista en un mano a mano con James Bond en “Muere otro día” (2002). Ahora interpreta a Marla Grayson, una tutora legal designada por los juzgados tan impecablemente vestida como profundamente sádica que se ha enriquecido a base de robar el dinero y sus propiedades a los ancianos a los que Estado pone bajo su cuidado.
Ayudada por su amante y socia Fran (Eiza González), Marla consiguió hacerse con un portfolio impresionante. El problema aparece cuando Marla recibe el dato de Jennifer Peterson (Dianne Wiest), una jubilada que es “una mina de oro”, con ahorros, una hermosa casa y sin familia, pero Jennifer no es lo que parece y cuando la ingresen contra su voluntad a un geriátrico el personaje interpretado por Peter Dinklage (“Juego de Tronos”) se encargará de poner las cosas en su lugar.
¿Cómo recibió la noticia de estar nominada mejor actriz protagónica en los Globos de Oro?
Fue extraordinario... Resulta irónico, pero perdí bastantes anuncios muy importantes en mi vida profesional. Gané un Emmy mientras estaba en un avión y estaba fuera sin el celular encima cuando me ofrecieron el papel en la película de Bond. Fue un tema un poco recurrente... Estaba tan inmersa en lo que estaba trabajando que ni siquiera lo tenía en mente. Me agarró completamente de sorpresa y fue muy emocionante.
¿Cuándo conociste al director de “Descuida, yo te cuido”, J Blakeson, y qué te pareció su idea?
J. tuvo la idea después de toparse con un artículo sobre tutelados de los que se aprovechan sus tutores y pensó que eso debería ser una película, pero pensó que si la contaba desde el punto de vista de la víctima sería totalmente espantosa. ¿Qué pasaría si la contaba desde el punto de vista de la persona responsable? Leí su guión y le dije “este es el personaje femenino que más me entusiasmó leer en años”. Cinco o seis meses después me ofrecieron el papel. Eso te hace pensar que probablemente no fuese su primera opción... pero nunca tuve miedo de ser el segundo o tercer plato. En esta industria no podés tener ningún tipo de orgullo en cosas como esa. Tenés que agarrar las oportunidades al vuelo.
¿Qué fue lo que más te interesó sobre el personaje de Marla Grayson?
No la entendí a ella ni qué era lo que la motivaba y eso es lo que me resultó fascinante. Mi análisis del personaje consistió en profundizar en ella hasta que pude encontrar sus propias motivaciones, su sed flagrante de riqueza, poder y todas esas cosas que a mí no me importan. Marla piensa “A mí me jodieron, así que ahora voy a jugar sucio”. El tema es que el sistema está montado para que la gente juegue sucio. J. escribió una sátira sobre el sueño americano y los sistemas legales, de salud y de asistencia social.
A Marla la define su aspecto exterior impecable, su ropa, sus zapatos. ¿Cómo llegaste a encontrar eso mientras componías el personaje?
Quise que el peinado fuese súper recto. Después, tan pronto como me puse ese traje verde azulado que lleva en la escena con el abogado supimos que habíamos dado en el clavo. J. dijo “Quiero ver esos trajes en todos los colores y cortes”. Marla lleva un traje amarillo cuando la ves acercándose como una leona a su presa Jennifer, y más adelante J. quiso que se pusiese otro traje amarillo en la última parte de la película, cuando ella se convierte en la presa. Su look es parte de su artificio. Quisimos tomarnos un tiempo para profundizar en todo esto, pero lo cierto es que no tenés tanto tiempo con una película de bajo presupuesto. Nos pusimos a la carrera para cambiarle las uñas y que combinasen con sus outfits porque supe que Marla lo haría así. La gente preguntaba ¿eso es necesario?, y yo dije que era posible que acabara valiendo la pena.
Como parte de la preparación para tu personaje escuchaste las charlas TED de la directora ejecutiva de una compañía de atención médica a la que se le imputó un delito de fraude en junio de 2018. ¿Cómo te ayudó eso?
Estuve pensando en cómo conseguir poner a la gente de tu parte en el arte de vender algo que podría carecer totalmente de moral, pero que la gente compraría. No me basé en esa persona para construir a Marla, pero lo que buscaba eran detalles más pequeños como el lenguaje corporal y los movimientos de los párpados. También está su sinceridad y resulta interesante que Marla juguetee con esa idea. En los juzgados sus argumentos son indiscutibles y ella es muy razonable. Dice “No podés cuidar a alguien haciendo lo que ellos quieren. Tenés que hacer lo que necesitan y yo puedo atenderlos mejor que sus familiares”.
¿Qué tan importante es para el personaje de Marla su relación con Fran, su pareja y compinche interpretada por Eiza González?
No es uno de los aspectos principales de la trama, no les sucede nada como resultado directo de ella y creo que es así como deberíamos ver las relaciones. De la misma manera en que podríamos ver a un personaje principal con hijos y un marido de fondo y asumir que esa es su vida familiar, esta es la vida familiar de Marla y se muestra despreocupadamente. Tuvimos una subtrama sobre Fran siendo agente de fianzas en el pasado, así que tiene experiencia con la policía. Además, Eiza es un sol, es muy divertida, lo pasás bárbaro trabajando con ella y es súper sexy.
¿Cómo viviste que la película se estrenase en el Festival Internacional de Cine de Toronto el pasado septiembre y que obtuviese el aplauso de la crítica sin que pudieses asistir en persona?
No vi la película en compañía de otros espectadores. J. y yo nos prometimos el uno al otro que un día alquilaríamos un cine y nos llevaríamos a nuestros amigos para verla juntos. Habría disfrutado mucho viendo cómo Marla se da a conocer al mundo, pero conseguimos críticas geniales. Creo que la gente necesitaba ver algo un poco desagradable y escaparse a un mundo que no fuese tan serio. Pueden reírse juntos con algo espantoso en lugar de compadecerse por todo el horror que hemos presenciado a lo largo del año pasado.