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Una historia que se mete en el corazón de Refinería

El barrio los juntó, pero no sabemos si están preparados para los tiempos difíciles que se avecinan, afuera la cosa se va poniendo fea y ellos tendrán que cuidarse.

Domingo 09 de Noviembre de 2014

Los tres muchachos se meten rápido en el escondite. El Ñato, Ramón y Silvestre todavía juegan como niños. El barrio los juntó, pero no sabemos si están preparados para los tiempos difíciles que se avecinan, afuera la cosa se va poniendo fea y ellos tendrán que cuidarse. La imagen redentora de Carlos Gardel será cómplice y testigo de todas las respuestas.

   Esta es la historia de “La guarida del Zorzal”, una obra que cuenta con las actuaciones de Lautaro Lamas, Leonardo Oliva y René del Sol. Con dirección de Valeria Rico, se presenta todos los domingos a las 20 en el Cultural de abajo.

   Está terminando la década del 20 en Refinería, la barriada obrera de Rosario que separaba la Estación Rosario Norte de Arroyito, precisamente donde hoy se montan un shopping y torres de alta gama. En este universo de hace más de ocho décadas la realidad social comenzaba a descomponerse: la crisis económica mundial presagiaba una época de vacas flacas y los clarines del primer golpe militar de nuestra historia acechaban al gobierno radical de Yrigoyen.

   Pero en esta guarida la historia está encarnada por tres amigos que forman parte de la cultura popular, atravesada por ese contexto de crisis y conflicto. En este microespacio que los reúne clandestinamente se empiezan a iluminar las tres personalidades: Ramón (Lamas), un compadrito simpático y buscavidas, enredado en la política de base, el “Ñato” Ulises (del Sol) un meticuloso autodidacta nervioso e inseguro, y Silvestre (Oliva) el muchachito rústico de pueblo que cría sus animales en el patio de atrás.

   La circunstancia que los junta en esa guarida los involucra con la mafia de la zona, con patoteros de burdeles. Es una excusa para que la historia de base en el microclima del escondite nos transporte a los diferentes universos que componen la cultura popular de entonces. Así pasamos a vivir intensamente una carrera en el hipódromo, un match boxístico, una noche en el cabaret, un bailongo orillero al compás de “Garufa”, todo a través del decidido trabajo corporal y simbólico de los actores.

   La conexión con el afuera se materializa en un aparato de recepción radiofónica improvisado por Ulises, que engancha justito la pelea de la noche y que inicia el conflicto que pone en peligro a los amigos en relación a un afuera que se torna amenazante.

   En relación a la propuesta teatral de Chakaruna Teatro, aparecen mecanismos expresivos y narrativos con tintes de grotesco y sainete criollo, desde las expresiones en las palabras y las acciones en un territorio popular y coloquial, como rasgos que superan al costumbrismo, en la búsqueda de síntesis y carga poética.

   Cuerpos transformados, situaciones patéticas y posibles que se encarnan en un trabajo actoral intenso que explota con gran potencia en los momentos justos y se deja llevar por cierta calma en algunos pasajes. Así, encontramos en el trabajo de Oliva y del Sol dos revelaciones, mientras que la capacidad interpretativa de Lamas la podemos apreciar desde su unipersonal “Aire puro”.

   También es un mérito de Valeria Rico a la hora de encargarse de la dirección de un espectáculo basado en la dramaturgia colectiva de decantación, a partir de investigar, improvisar, repetir, recortar, enlazar y finalmente montar un trabajo que todavía tiene mucho para seguir creciendo.

   En “La guarida del Zorzal” se cuenta una historia clara, pero con un grado superlativo de ficcionalidad basado en la puesta, el texto y el trabajo de los actores. Un relato en el que aparece un conjunto de universos que componen el clima y las costumbres de una época, con un rigor histórico preciso. Una ficción entretenida con personajes entrañables, reconocibles en nuestra genética cultural. Hay mucho de ellos en los malandrines de hoy, pero también en el argentino promedio, porque todos tenemos un poco del Ñato, de Ramón y de Silvestre.

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