Una historia que, después de cuatro años, desnudó un diario

Jueves 01 de Julio de 2010

En 1996, la farmacéutica Pfizer suministró en Nigeria, un nuevo medicamento a 200 niños. Numerosos testimonios dan cuenta de que once de ellos murieron y el resto aún padece secuelas del experimento.

A principios de aquel año, una epidemia de cólera, meningitis y otras enfermedades asoló el norte del país. Pfizer, la mayor multinacional farmacéutica, envió a sus representantes a Kano, una ciudad de arcilla regida por las leyes islámicas. Los expertos suministraron Trovan a unos cien niños de la ciudad para curarles la meningitis, y un antibiótico de la familia de las quinolonas a otros cien.

Los dos niños del periodista Alhaji Garba Maisikeli tenían la enfermedad y recibieron la medicación. Días después de la visita de los médicos, el hombre se levantó y llamó a uno de sus hijos: "No me respondió. No oía, no hablaba. Estaba como dormido pero con los ojos abiertos", le dijo el veterano cronista que había trabajado para el canal de televisión NTA y para la BBC, a Alvaro de Cozar.

A los pocos días. los dos niños murieron.

Decenas de familias empezaron a rondar las puertas de las mezquitas para pedir limosna y comprar medicinas que aliviaran los misteriosos dolores de los niños. "La mayoría perdían la consciencia. No se movían", recordó Maisileki.

En una ciudad como Kano, con más de tres millones de habitantes (la tercera más poblada de Nigeria, después de Lagos e Ibadan), la historia tardó cuatro años en saltar las murallas y llegar hasta los despachos del gobierno de la capital, Abuja.

El diario estadounidense The Washington Post se enteró de la historia y puso a sus periodistas en el caso. Los resultados de un año de investigación sobre las pruebas de medicamentos en países del Tercer Mundo aportaron luz al caso de Nigeria.

Supuestamente, Pfizer había ensayado un tipo de antibiótico en los niños de Kano sin haber realizado los test previos. Aquello fue corroborado además por uno de los médicos de la compañía, Juan Walterspiel. El especialista había enviado una carta a los ejecutivos de la empresa denunciando una violación de las normas éticas en el experimento. Fue despedido, según Pfizer, por otros motivos.

El medicamento se aprobó poco después en Europa y Estados Unidos. La Unión Europea lo retiró a los tres meses porque causaba problemas hepáticos. En Estados Unidos se sigue usando aunque sólo como tratamiento hospitalario de emergencia para infecciones muy severas.