Una historia para conocer
Luego de una dilatada trayectoria administrativa como experto postal alcanzando los 54 años en forma ininterrumpida, Ismael I. Bruno, tenía la convicción arraigada de que sólo sirven al culto de la vinculación afectiva...

Martes 14 de Septiembre de 2010

Luego de una dilatada trayectoria administrativa como experto postal alcanzando los 54 años en forma ininterrumpida, Ismael I. Bruno, tenía la convicción arraigada de que sólo sirven al culto de la vinculación afectiva quienes llevan ideas claras en la mente y anidan impulsos bondadosos en el corazón. Mucho aportó al país, desde distintas posiciones administrativas reflejando siempre la imagen de funcionario probo. Por su hombría de bien y un cúmulo de virtudes que hacen a la dignidad del hombre, mérito que, sin lugar a dudas el señor Ismael Bruno se ha sabido ganar en el largo transitar de los años de la Empresa de Correos y Telecomunicaciones, y desde los más modestos cargos. Siendo director del Distrito 1º de Correos y Telecomunicaciones de esta ciudad y por resolución emanada por la Academia Iberoamericana y Filipinas de Historia Postal, de Madrid (España), se lo designó Académico de Número de la misma. Tal designación, considerada una de las mayores distinciones que se confiere a un funcionario postal de los países de la lengua española y portuguesa, se otorgaba a quienes por sus antecedentes hayan hecho mérito especial para ello. Fue el primer funcionario del interior del país designado para cumplir una misión de esa naturaleza y pasó a ser el cuarto académico de números de Iberoamérica y Filipinas habido en la Administración Postal Argentina. Inició su carrera desde el primer peldaño en la sucursal de Melincué, en las funciones de mensajero, en la Empresa de Correos y Telégrafos y luego, en sucesivos ascensos, pasó a desempeñarse en Las Rosas, Landeta, Carcarañá, en la casa Central de Buenos Aires, donde ejerció el cargo de Director del Distrito Rosario. Ascendió luego a inspector de la Inspección General con sede en la Capital Federal y luego titular de la Jefatura de los Distritos 1º de Rosario y 5º de Santa Fe. El presidente Raúl Alfonsín lo designó al cargo de gerente en la Empresa de Correos y Telégrafos, por decreto Nº 956 (1984). Además se hizo acreedor al titulo socio Paul Harris por parte de La Fundación Rotaria de Rotary Internacional por la efectiva y excelente labor desarrollada en beneficio de la comprensión y las relaciones de amistad. Se destacó en su gestión como gerente administrativo de la Fundación de Ciencias Médicas de Rosario, por su desinteresada y humanística labor. Con accionar correcto demostró tener habilidad y eficacia para aprovechar lo mejor de sus subordinados en el campo donde se encontrara, para lograr lo mejor de cada uno. Siempre se recordará su mano amiga y su consejo oportuno, no sólo como funcionario sino a la vez, y fundamentalmente como persona íntegra; deja sin duda profundas huellas por su eficiencia sin tachas. Sin embargo las palabras no marcan la intensidad y la trascendencia de la intención. Les falta la debida vida.

Clara E. Porta de Bruno