Una foto que ahora pasó a ser un objeto de culto

Jueves 14 de Marzo de 2013

Apareció silenciosa por uno de los rincones de la catedral llevando apretada junto al pecho lo que muy pocas horas antes se había transformado en una de sus posesiones más preciadas: una foto con el ahora Papa Francisco. "No lo puedo creer. Estoy muy emocionada. Su elección es una bendición para la Iglesia latinoamericana", dijo la hermana María Jordán mientras recibía el afecto de los feligreses que llegaban a la misa.

La monja franciscana que desde hace más de 15 años dirige una misión pastoral en el barrio toba de Génova y Campbell, en el corazón de Empalme Graneros, donde administra comedores a los que asisten más de 2 mil chicos, lleva adelante talleres de oficios y dirige un jardín de infantes, no ocultó su emoción al mostrar la foto con el flamante Papa. "Me la saqué hace tres años en un congreso de la Pastoral Social en Mar del Plata. Me acuerdo que se me acercó y me dijo: "Hermanita, ¿cómo está?, ¿de dónde es?". Cuando le dije que era de Rosario me pidió que le contara la misión que hacía en esta ciudad, le hablé del barrio toba, de las carencias y dialogamos un largo rato", recordó ayer casi en susurros mientras estaba por comenzar la misa en la Catedral.

Jordán no salía de su asombro. "Tenemos como Papa a un pastor humilde, sencillo, un jesuita", dijo poniendo especial énfasis en la orden religiosa a la que pertenece Bergoglio y que fue fundada por San Ignacio de Loyola.

Profunda humildad. Como franciscana, una orden que se caracteriza por los votos de pobreza, Jordán no dudó en remarcar la "profunda humildad" de Bergoglio y su "compromiso inclaudicable" por los pobres. "Este Papa sin dudas va a producir un cambio en la Iglesia. Ya nos dio señales al elegir su nombre. Fíjese que se puso Francisco por San Francisco de Asís, quien hizo de su vida la entrega total por los pobres. Como franciscana me siento orgullosa de esto", dijo la religiosa mientras era saludada por algunos feligreses.

Feliz, salió a la puerta a esperar a otras monjas que llegaban a la catedral para sumarse a la misa en honor al nuevo pontífice. Risueña, hasta coreó los cánticos de los jóvenes que festejaban en la calle. Después llegaron los abrazos con otras religiosas.

"La verdad, yo oraba mucho y pedía que pronto tuviéramos un Papa. Pero internamente, siempre muy dentro de mí albergaba la esperanza de que pudiera ser electo Bergoglio", confesó.

Sin dudar, señaló que los católicos "viven un momento de gracia. El es un misionero que va a emprender una renovación en la Iglesia. Estoy convencida de que su empuje va a despertar en la conciencia del católico la alegría de ser católico", señaló la religiosa.

En tal sentido, dijo no tener dudas de que "Dios lo nombró en el momento justo. Esto es un privilegio para todos los argentinos y debemos estar muy contentos y con una gran gratitud. Sin dudas es un momento de gracia", señaló.

Se excusó porque comenzaba la misa y quería estar allí. A esta incansable monja boliviana de casi 64 años que desde 1995 está al frente de la misión franciscana en Empalme Graneros y que se caracteriza por su humildad, ayer le brotó por un instante su lado cholulo. Y así se fue, apretando junto al pecho lo que muy pocas horas antes se había transformado en una de sus posesiones más preciadas: una foto con el ahora Papa Jorge Bergoglio.