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Una familia pide ayuda para recuperar su casa

Su vivienda de barrio Godoy fue usurpada. Desde hace diez días, se instaló en la puerta de la parroquia de Pellegrini al 1500

Jueves 16 de Abril de 2015

Una foto de Joana Fleitas y Ariel Romero, junto a sus hijos de 3 y un año, en la puerta de la parroquia Nuestra Señora del Carmen (Pellegrini al 1500) publicada en las redes sociales desencadenó la solidaridad de los vecinos que, en los diez días llevan allí, les acercaron ayuda. Joana cuenta que hace dos meses les usurparon su casa de barrio Godoy. Habían dejado la vivienda para llevar a uno de los chicos al Hospital Vilela y a las 48 horas se enteraron que se habían llevado todo y que, además, la vivienda quedó tomada por un grupo de hombres que “venden droga y la usan de aguantadero”, contaron. Además, Ariel fue golpeado cuando intentó acercarse a la vivienda y pasó dos días internado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca). La familia pasó semanas en la casa de parientes y amigos y, hace diez días, se instaló en la iglesia con el pedido de que la ayuden a recuperar su casa.
  Joana tiene 28 años y Ariel 34. El cuida autos sobre Pellegrini y ella lo ayuda a lavarlos. No es la primera vez que están en la calle y fue a través del Servicio Público de la Vivienda (SPV) que lograron tener la casa de Amenábar y
Colombres.
  La situación de la familia es “de mucha vulnerabilidad”, indicó la secretaria de Promoción Social, Cecilia González, y afirmó que “se le está brindando asistencia integral” (ver aparte).

La usurpación. La familia se había instalado en la casa hacía un año y tres meses. “Habíamos estado en la calle, pero después nos ayudaron para pagar una pensión y más tarde nos dieron esa vivienda”, relató Joana, sentada en la escalinata de la parroquia. Y se remontó a los primeros días de febrero para contar cómo llegó a estar nuevamente sin techo.
  “Un viernes mi cuñado nos invita a su casa y vamos. Ahí, el nene más grande se golpea fuerte y entonces lo llevamos al hospital, donde lo atienden y lo dejan internado porque dijeron que tenía un broncoespasmo”, recordó la mujer. En esas 48 horas que la familia estuvo ausente, la vivienda fue usurpada.
  “Primero nos robaron la garrafa y, a los pocos días, se habían llevado todo: el televisor, el equipo de música. Todo. Y cuando Ariel  fue lo molieron a palos y terminó internado en el Heca”, agregó.
  El hombre pasó dos días allí y todavía tiene una cicatriz en la frente. Ella también mostró las suyas, ya que sufre convulsiones y el año pasado, en medio de una crisis, cayó sobre una estufa que le quemó parte del cuello y la mano izquierda, de la que incluso perdió tres dedos. “Eso me pasa cuando me pongo muy nerviosa, y estoy medicada, pero a veces dejo de tomar las pastillas porque me duermen mucho”, admitió.
  Del hospital, Joana y sus hijos no pudieron volver a su casa, y comenzó un derrotero que incluyó la casa de la madre de la mujer, la de una amiga, la vivienda del hermano de Ariel y finalmente de la madre del hombre, donde estuvieron hasta hace diez días.
  “Ya fui a la policía, pero a la casa no nos podemos acercar porque todos los vecinos tienen miedo y dicen que está tomada por hombres que venden droga y la usan de aguantadero”, explicó Joana antes de asegurar que se instalaron en la puerta de la iglesia porque ya no encontraban un lugar  donde ir y porque “en Promoción Social dijeron que no pueden hacer nada por la casa”.
  Eso sí, por las noches Joana y los dos chicos se van a un refugio para madres y niños que el municipio les ofreció, mientras que Ariel lo hace en el refugio Sol de Noche. “Queremos la vivienda”, insistió la mujer, y agregó que a Ariel no lo dejaron ingresar al refugio la última noche por no tener documentos y ser menor de 35 años.

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