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Una fábrica clandestina de pan estaba llena de gatos, ratas y en pésimas condiciones

Los inspectores de la Dirección de Control Urbano quedaron exhortos ayer cuando, cerca de las 8.30, llegaron a un inmueble ubicado en Bolivia 1841, donde funcionaba.

Sábado 03 de Agosto de 2013

Una panificadora clandestina de la zona oeste con amplios volúmenes de producción, 20 empleados y en pésimas condiciones de higiene y seguridad laboral, fue clausurada ayer por la Municipalidad tras hallarse gatos, roedores y heces de esos animales junto a canastas de pan y hasta un depósito de garrafas detrás de un horno.

La medida fue ordenada por un juez de Faltas tras reiteradas denuncias de los vecinos. En lo que va de 2013 ya se realizaron 4.000 inspecciones generales en diversas actividades.

Los inspectores de la Dirección de Control Urbano quedaron exhortos ayer cuando, cerca de las 8.30, llegaron a un inmueble ubicado en Bolivia 1841, donde funcionaba una panificadora que se estima abastecía a decenas de comercios de la zona oeste.

Con apoyo policial y la orden del juez de Faltas Nº 2, Adrián Pafundi, requisaron el espacio y se toparon con un panorama alarmante respecto a las medidas de salubridad, manipulación de alimentos e higiene. "Una cosa es contarlo y otra muy distinta verlo", graficó el titular de Control Urbano, David Sánchez, al describir las precarias condiciones del establecimiento.

Según detalló, además de carecer de habilitación para funcionar, en el lugar se hallaron gatos vivos y sus heces junto a un horno, roedores de gran tamaño en un depósito de harina y excremento cerca de un canasto repleto de pan. Además, se descubrió un depósito con 50 garrafas de gas envasado que estaban dispuestas sobre una pared contigua al horno, falta de extinguidores y el tenido eléctrico a la vista sin respetar las normas básicas de seguridad, entre otras contravenciones a la normativa vigente.

La inspección se suma a las 4.000 que ya realizó la Intendencia en el primer semestre de 2013 sobre distintos comercios y actividades a través de varios organismos de control, que arrojó como resultado 50 sanciones, entre clausuras, cese de actividad o multas (ver aparte).

"Al momento del procedimiento sacaron la última horneada de unos 100 kilos de pan, que ante la situación y los riesgos que podían representar para la salud de las personas, decidimos eliminar. La verdad es que era un desastre", recordó Sánchez, quien aclaró que la fábrica, con varias décadas de trabajo en el barrio, se dedicaba a la distribución del producto y no a la venta directa al público. Además, en el lugar funcionaba una cochera con espacio para unos diez vehículos.

"Quiero remarcar la inconsciencia de los dueños. En primer lugar por la falta de higiene y los riesgos para los propios empleados (cerca de 20), y lógicamente para la salud de los consumidores", remarcó Sánchez. Tras dejar constancia de las falencias, la panificadora y la cochera fueron clausuradas preventivamente, y sus titulares deberán afrontar una causa en la Justicia de Faltas por infracción a varias normativas que regulan esa actividad comercial.

Uno de los casos que también disparó el alerta de los consumidores ocurrió en marzo pasado cuando, tras detectarse ratas y excremento de esos animales entre los alimentos, se ordenó clausurar preventivamente la tradicional bombonería Royal, ubicada en Córdoba al 1000.

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