Viernes 02 de Diciembre de 2011
He leído la carta de lectores publicada en La Capital el 25 de noviembre por el arquitecto Mario Schujman. No voy a entrar en la consideración sino de uno de los argumentos que expone para que se le conceda al Rowing Club de Rosario una excepción, permitiéndosele continuar con la construcción de una suerte de tinglado cuya estructura metálica tiene aproximadamente 12 metros, cuando la altura máxima permitida es de solo seis metros desde el nivel de la vereda. Dice Schujman que no es posible hacer bajar la estructura más allá de los aproximadamente 10,50 metros de la última presentación. Soy profesional de la ingeniería, y fui contratado por un vecino, a instancias de un concejal integrante de la Comisión de Planeamiento, para buscar la manera de elaborar un proyecto que compatibilizara los intereses del club, con los de los vecinos en particular, y los ciudadanos de Rosario que aman el río, en general. Con autorización de sus autoridades ingresé al club e hice los estudios, concluyendo que con una construcción a dos aguas y profundizando un metro y medio para realizar el piso, era posible lograr la armonía. Esto fue expuesto por mí ante la Comisión de Planeamiento, con proyector incluido, en presencia de los concejales y las autoridades del club. Sostengo, con el conocimiento que me da la ciencia, y la práctica en la materia que enseño, que con el sistema que propuse es posible armonizarlo todo. Basta ver que el techo metálico colocado sin permiso tiene una inclinación innecesaria que obstaculiza la visión, y ella puede y debe reemplazarse por techo a dos aguas. Agradezco la gentileza de la publicación, pues las afirmaciones del arquitecto Shujman podrían tomarse como válidas, lo cual implicaría que el proyecto que exhibí no es realizable, lo cual naturalmente, no es cierto.
Raúl Angel Giovanon,
DNI. 10.189.773