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Una España conmovida y raramente unida despide a Adolfo Suárez

Murió el domingo y lo velan en el Congreso. Fue el primer gobernante de la democracia española y lideró la transición junto con el rey Juan Carlos.

Martes 25 de Marzo de 2014

Miles de españoles rindieron homenaje en el Congreso a Adolfo Suárez, el primer jefe de gobierno elegido democráticamente en 1977, después de 40 años de dictadura de Francisco Franco. Suárez murió el domingo a los 81 años, por complicaciones derivadas del mal de Alzheimer que padecía. En un clima nada común de unidad nacional, desde el rey Juan Carlos I a los ex jefes de gobierno se presentaron ante el féretro del estadista, una figura decisiva en la construcción de la democracia española.

El féretro con los restos mortales de Suárez, cubierto por la bandera de España, entró a primera hora de la mañana en el palacio del Congreso con honores militares.

Antes de abrirse la capilla ardiente al público, los reyes Juan Carlos y Sofía se unieron a los políticos españoles para rendir un tributo final a Suárez. El actual jefe de gobierno, Mariano Rajoy, los ex gobernantes Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero, así como representantes políticos pasados y vigentes se hicieron presentes y flanquearon el ataúd de Suárez. El rey Juan Carlos agachó su cabeza en señal de respeto al llegar al ataúd. Después, colocó una cadena de oro de la Orden Real de Carlos III —la mayor condecoración civil que otorga España— cerca del cajón, antes de presentar sus condolencias a la familia de Suárez. "Una pena", dijo el monarca cuando se disponía a abandonar el Parlamento. Ambos fueron amigos y aliados claves en la transición.

Aeropuerto. A petición de Rajoy, el Ministerio de Fomento dictó una orden para denominar oficialmente "Adolfo Suárez" al aeropuerto de Madrid-Barajas. Un grupo de empresarios y ciudadanos habían hecho pública esa petición en las redes sociales, donde cobró enorme popularidad.

Miles de personas hacían fila en el exterior del Parlamento, pese al frío y a la lluvia ocasional. Poco a poco fueron pasando ante el féretro para presentar sus respetos al político. Algunos llevaban su foto, o alguno de los muchos libros dedicados a la experiencia de Suárez al frente de la transición democrática española.

Suárez era uno de los políticos más admirados dentro y fuera del país. Entre 1976 y 1981 lideró junto al rey Juan Carlos un complejo proceso de transición a la democracia. Impulsó una nueva Constitución, legalizó al Partido Comunista y consiguió poner de acuerdo a las "dos Españas" antagónicas: la que permanecía afín al franquismo y la vinculada al bando republicano y que perdió la guerra civil (1936-1939) y fue sistemáticamente perseguida durante la dictadura franquista (1939-1975).

Numerosos actos oficiales fueron suspendidos ayer, en el primero de los tres días de luto. Suárez, quien había ocupado varios altos cargos durante la etapa final del régimen de Franco, fue nombrado presidente en 1976 por el rey. De inmediato inició un proceso de reformas, y ganó las primeras elecciones democráticas en España al año siguiente, con 44 años. Iba al frente de la Unión de Centro Democrático (UCD), un partido fundado por él. Meses antes de los comicios legalizó el Partido Comunista español (PCE), en una de sus decisiones más valientes y resistidas por el régimen saliente, del que él mismo provenía. Durante cuatro años y medio luchó para forjar acuerdos entre los representantes de las distintas ideologías, en lo que se conoció como el "espíritu de la transición". Logró así los históricos pactos de La Moncloa, piedra bazal de la exitosa democracia española. Supo de esta forma guiar a una sociedad aún marcada por el rencor y la dictadura hacia una democracia de nivel europeo, y lo hizo pese a que la economía estaba hundida en una profunda crisis y el terrorismo de ETA no dejaba de asesinar. La economía española floreciente llegaría mucho después, a partir de los años 80. Una serie interminable de divergencias internas en la UCD y la dura oposición socialista lo llevaron a dimitir en febrero de 1981.

Espíritu de unidad. El diario El País resumió con justeza el clima que causó la muerte de Suárez. "Pocas cosas pueden unir a un país que sufre una de las peores crisis económicas, políticas, institucionales y territoriales de su historia reciente. Tal vez por eso todos los dirigentes políticos y los miles de ciudadanos que han aguantado largas horas de cola alrededor del Congreso se han encargado de destacar que es un día triste, por la muerte de Adolfo Suárez, pero a la vez alegre, por la unidad que se ha creado alrededor de su figura. Se han unido solo por Suárez, y tal vez solo por un día", escribió el diario madrileño.

Suárez será sepultado hoy en la catedral de Avila, a 110 kilómetros al norte de Madrid, junto a su mujer, fallecida en 2001.

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