Una empresa que discrimina
Tengo un nieto con síndrome de Down, un grande. El 12 de marzo pasado concurrí a las 14 a la Terminal de Omnibus de Rosario, boletería Nº 31, empresa San José, para solicitar dos pasajes....

Domingo 23 de Marzo de 2014

Tengo un nieto con síndrome de Down, un grande. El 12 de marzo pasado concurrí a las 14 a la Terminal de Omnibus de Rosario, boletería Nº 31, empresa San José, para solicitar dos pasajes a Paraná para el día viernes 14, uno para discapacitado y su correspondiente acompañante. La persona que descansaba detrás de la ventanilla (que ni siquiera me solicitó la documentación correspondiente que yo llevaba) me respondió que no había nadie para hacer ese trámite, que volviera al día siguiente. Algo que no podía hacer dado que estos pasajes deben sacarse con 48 horas de anticipación. Me dirigí entonces a Informes, y desde allí me enviaron al primer piso, donde fui atendida muy bien por el señor Emiliano Bustos, que me acompañó a la empresa San José, donde el empleado, que continuaba descansando, con cara de fastidio y mala predisposición nos respondió que la empresa no se hace cargo del costo de los pasajes. ¿Esto no es discriminación? Agradecemos al señor Bustos por su don de gente, quien me acompañó a la empresa Tata Rápido, donde sí me otorgaron en minutos los pasajes.
Rosita Coveri
DNI 10.178.839

Un padre que pide justicia
Me sumo al pedido de un padre en mi misma situación, Germán D’Ippolito. Un pedido de justicia, señora jueza, Alicia Galletto, le escribo para transmitirle mi gran preocupación y dolor ya que desde hace seis años me encuentro injustificadamente privado de ver a mi hija Micaela. Desde que no la puedo ver, todo se me ha hecho muy difícil y cuesta arriba, ya que no encuentro ningún tipo de respuesta por parte de la Justicia ante mis incesantes pedidos de poder ver a mi hija. Del otro lado me han difamado, me han tildado de violento, de mentiroso, entre otras cosas. Y lo peor de todo es que le hicieron creer a Micaela todas esas mentiras, y es al día de hoy que a mi hija le cuesta mucho mirarme a los ojos. La única verdad es que soy una persona simple, que en todo este tiempo trató de formar una familia. Me gustaría disfrutar de mi familia y de amigos. Pero hace seis años que llevo la angustia en mi alma de no ver a Micaela. No sé si está bien, si está enferma, no puedo saludarla, ni darle un regalo en su cumpleaños, ni festejar la Navidad juntos. Por eso le pido, por favor, una pronta resolución a todo este problema. Usted sabrá decidir qué es lo mejor para la nena. Demuéstreme que la Justicia existe y que puedo volver a creer en ella.
Eduardo Daniel Rosés
DNI 16.935.396