Una disyuntiva de hierro
La oposición cometió un grueso error estratégico al no haber asistido al recibimiento de la Fragata Libertad en Mar del Plata, luego de haber estado varada en el puerto de Ghana durante varios meses a raíz de la demanda...

Sábado 19 de Enero de 2013

La oposición cometió un grueso error estratégico al no haber asistido al recibimiento de la Fragata Libertad en Mar del Plata, luego de haber estado varada en el puerto de Ghana durante varios meses a raíz de la demanda efectuada por un fondo buitre en contra de la Argentina. Sus más importantes referentes no se percataron de que el embargo de la Fragata no fue una cuestión de gobierno sino una cuestión de Estado. El virtual secuestro del buque insignia de la armada nacional fue un ataque contra el país, no contra Cristina. Pareció como si la oposición hubiera deseado que el Tribunal Internacional del Mar fallara en contra del país. Pero este no fue el único desatino de la oposición. Hermes Binner, máximo referente del Frente Amplio Progresista, no tuvo mejor idea que criticar con dureza el acto político que se llevó a cabo en Caracas el 10 de enero. "Si Chávez no estaba presente", dijo sin ruborizarse, "no podía asumir", aceptando la postura de la derecha latinoamericana que quiere ver destruido al chavismo. Mientras tanto, Victoria Donda, diputada nacional progresista, estuvo al lado del lilito Prat Gay, símbolo del neoliberalismo, en la costa marplatense, dando a entender que ambas fuerzas políticas intentan enhebrar un acuerdo electoral para octubre. Cuesta entender que un símbolo de los derechos humanos como lo es Donda tenga en mente aliarse con un símbolo del capitalismo financiero transnacional. Por su parte, Mauricio Macri, el abúlico jefe de gobierno porteño, acaba de invitar a José Manuel de la Sota, gobernador de Córdoba, a dirimir la candidatura presidencial en internas abiertas. ¿Se imagina, estimado lector, el país en manos de De la Sota y Macri? Por último, el más serio aspirante a suceder a Cristina, Daniel Scioli, ha demostrado que es capaz de soportar todo tipo de humillaciones con tal de acceder a la Casa Rosada. Si Cristina no llegara a obtener la re-re, cualquiera de los principales candidatos de la oposición —Scioli, De la Sota, Macri y Binner— que llegara a la presidencia en 2015 no haría más que emular al metafísico de Anillaco, al presidente que impuso una manera de hacer política lesiva de la dignidad humana, que transformó a la Argentina en un burdel condenando a millones de argentinos a una cruel muerte civil. El pueblo tendrá muy pronto delante suyo una disyuntiva de hierro: o se decide por darle continuidad al socialismo democrático y progresista encabezado por Cristina o se decide por la restauración menemista enarbolada por la oposición.

Hernán Andrés Kruse / hkruse@fibertel.com.ar