Una despedida sin honores

Domingo 21 de Junio de 2009

El cuerpo de Emanuel Dal Mastro fue sepultado ayer en el cementerio municipal de Roldán en medio de las muestras de dolor de sus familiares y amigos. Pero, llamativamente, el joven agente asesinado no fue despedido por ninguna autoridad policial ni recibió los honores correspondientes a cualquier miembro de la fuerza, lo que sumó más desazón a sus allegados.

Dal Mastro tenía 26 años y se había incorporado a la policía en 2006. Vivía en Roldán junto a su pareja y su pequeño hijo, quienes hoy son los más perjudicados. No sólo por haber perdido al sostén de la familia sino también porque dependerá del sumario policial que ellos puedan cobrar el seguro de vida del agente.

"Todas las autoridades policiales rosarinas estaban en el acto por el Día de la Bandera y por cuestiones de protocolo le hubiese correspondido a la Unidad Regional XVII (de la que depende Roldán) asistir al sepelio y rendir los honores. Pero es tan difícil de explicar por qué el agente estaba en un lugar prohibido, que quizás nadie se quiso hacer cargo de la cuestión y no lo consideren un acto de servicio", dijo una fuente.

En ese orden, habrá que recordar que los otros dos policías asesinados en Rosario recientemente sí recibieron despedida oficial. Leonardo Caro fue baleado por delincuentes en el frustrado asalto a una agencia de autos en la cual estaba con su padre, vestido de civil y franco de servicio, para adquirir un vehículo. En tanto, Marcos Zanuttini realizaba un servicio adicional de custodia en una financiera de Villa Gobernador Gálvez cuando fue asesinado a tiros al repeler un robo. Dal Mastro también estaba franco de servicio y de civil. Y también cubría un servicio adicional. Pero por fuera de la ley.