Una desgracia con suerte
Días pasados asistí a un episodio que merece ser comentado en este medio gráfico de la ciudad de Rosario, aunque sé que no es aislado sino que se repite en diferentes horarios y en sitios donde la delincuencia mete miedo por su accionar implacable.

Jueves 31 de Enero de 2013

Días pasados asistí a un episodio que merece ser comentado en este medio gráfico de la ciudad de Rosario, aunque sé que no es aislado sino que se repite en diferentes horarios y en sitios donde la delincuencia mete miedo por su accionar implacable. Lo cuento detalladamente. En la zona sur de la urbe, precisamente Ovidio Lagos al 5000, a las 18 aproximadamente, venía circulando un colectivo de la línea 131, de repente una piedra vuela por el aire con destino a una de las ventanillas. El impacto produjo astillas en el vidrio. Solamente una pasajera fue alcanzada por un vidrio, que le ocasionó un pequeño corte en el cuello. Nadie pudo advertir de dónde vino la piedra, ni quién la arrojó. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos de consideración. Una desgracia con suerte. Ante este hecho, no hay dudas que la persona está pidiendo que le ayuden a cambiar, a modificar sus hábitos, a reinsertarse en la sociedad. Es una manera de llamar la atención para que algún profesional de la salud, un familiar o un amigo lo aparte de esta forma de vida que se resume en odio visceral, resentimiento, ausencia de afecto, ira, deseos de alcanzar el mismo estatus que otros individuos. ¿A dónde está el Estado?, me pregunto una y mil veces. Es increíble, pero el desamparo, la desidia, el qué me importa, la despreocupación hacia los semejantes llegaron, desde hace tiempo, para quedarse en esta sociedad que padece demasiados embates.

Marcelo Malvestitti
marcelomalvestitti35@hotmail.com