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Una debacle económica que resuena en Argentina

Venezuela vive otra vuelta de tuerca de su "guerra económica" y de represión de las pocas libertades aún vigentes. Con "precios justos" y amenazas de Nicolás Maduro a 360º.

Domingo 09 de Febrero de 2014

Venezuela vive otra vuelta de tuerca de su "guerra económica" y de represión de las pocas libertades aún vigentes. Con "precios justos" y amenazas de Nicolás Maduro a 360º. La concepción que está detrás de esta radicalizacion dentro de la radicalización es que los vestigios de economía de mercado —que son los únicos junto con la renta petrolera que aún sostienen precariamente a Venezuela— son culpables de la altísima inflación combinada con una escasez nunca vista en un país que era relativamente rico. A la vez, Maduro, ante la imparable ola de violencia delictiva, culpa a las series de televisión y "a la derecha", y amenaza con más torniquete a la prensa. "Me van a llamar dictador, no me importa, voy a hacer normas muy estrictas contra el amarillismo y la propaganda que se alimenta de sangre y muerte" declaró este viernes el digno heredero de Hugo Chávez.

Sobre la tragedia económica, el dogmatismo chavista no puede admitir que la causa sean los 15 años de populismo bolivariano, incluidos 10 años de control de precios y de cambios y una política de trato brutal del sector privado, con expropiaciones a repetición (que Maduro amenaza relanzar). Tampoco ven la causa de la actual debacle en haber hipotecado gran parte de la renta petrolera para sostener a Cuba y una red de países pobres de Centroamérica y el Caribe como aliados incondicionales, o haber cedido otra buena porción de la torta petrolera a China a cambio de dinero en efectivo para solventar los gastos corrientes. Pdvsa, la estatal petrolera, simplemente agoniza, aunque yazca sobre un océano de petróleo. Su inversión es mínima en una industria como la petrolera, en la que la inversión debe ser siempre altísima solamemente para mantener lo que ya se produce.

Los números hablan por sí solos: inflación en el 56 por ciento anual (por el momento: podría empeorar); déficit fiscal del 15 por ciento del PBI, tipo de cambio oficial en 6,30 bolívares, que debe multiplicarse por 12 o más para lograr el valor del paralelo (un 1.149 por ciento, estimó la consultora Ecoanalítica). Circula una marea de "dinero inorgánico", que se imprime sin respaldo. "Una masa inmensa de bolívares persigue muy pocos productos", resume El Nuevo Herald. Econalítica advierte la grave situación: "El gobierno no tiene un plan claro de cómo frenar la escalada inflacionaria y la escasez de productos". El único "plan" es más censura a los medios, más amenazas y represión, como la que se perpetra por estos días contra los estudiantes.

Todo esto tiene cada vez más una resonancia inquietante en la Argentina. Inflación desbocada, el dólar que se escapa, reservas que caen, bienes básicos que escasean, dinero impreso sin respaldo ni freno: todos síntomas que hacen inevitable el paralelismo. Para colmo, se observa que ciertos niveles del poder político argentino se asemejan cada vez más al régimen de Caracas. Por ejemplo, los escraches a ejecutivos de grandes cadenas de distribución vistos en Capital Federal, con afiches firmados por organizaciones militantes K, tienen todos los rasgos fascistoides del chavismo.

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