Martes 23 de Noviembre de 2010
El martes 16 del corriente La Capital publicó dos notas muy esclarecedoras acerca de la confusión más penosa que sufre el pueblo argentino en estos 200 años de existencia. Dichos puntos de vista, con los que coincido totalmente, han sido expresados en las reflexiones del presbítero Tomás Santidrián, expuestas bajo el título "Civilización o Barbarie", y las del señor Raúl Miguel Ghione, DNI 6.033.754, a través de su análisis sociológico titulado "Pobre Vicente". Pero todo esto quedaría inconcluso si yo no les dijera que la matriz de todos estos alevosos desencuentros parten de un solo lugar que es una máquina de obnubilar conciencias creando todo un engendro de barbaridades que sólo lindan con el arte de las incongruencias y la fatalidad. Lamentablemente para todos nosotros, a quienes vulgarmente nos dicen que "somos el pueblo", dicha máquina tiene un costo de mantenimiento por demás de costoso, y pese a quien le pese por esta virtual "pseudodemocracia" es también hoy por hoy imposible de desactivar. Por cuanto continuemos entonces en esta encrucijada eligiendo a nuestros representantes, para que ellos instalados en esa gran máquina mediática de elaborar alucinaciones, el Congreso de la Nación, continúen haciendo todo al revés de lo que generalmente a gritos les pedimos.
Felipe Demauro, felipedemauro47@gmail.com