Edición Impresa

Una convivencia con roces evidentes en la selección de vóley

Los resultados adversos no son para dramatizar, pero denotaron que el clima interno no es el mejor desde hace un buen rato.

Domingo 21 de Julio de 2013

Las señales negativas que fueron apareciendo en el seleccionado argentino de vóley quedaron expuestas a partir de una mala Liga Mundial. Los resultados adversos no son para dramatizar, pero denotaron que el clima interno no es el mejor desde hace un buen rato. El interrogante que surge es qué sucederá a partir de ahora, después de que no se avanzó a las semifinales de la Ronda Final de Mar del Plata, con el arrastre de 11 partidos sin conocer la victoria, y sólo un triunfo, allá lejos contra Estados Unidos cuando se largó el torneo. ¿Habrá cambios profundos? ¿El vínculo de ciertos referentes con Javier Weber seguirá tirante como hasta ahora? ¿El entrenador está convencido de que aún cuenta con la autoridad necesaria para lograr la armonía grupal?

La Liga Mundial invita a reflexionar sobre el ciclo que conduce Weber desde 2008, con buenos momentos y otros no tanto, pero que en el balance tuvo saldo favorable, con Argentina ubicada entre los diez mejores del ranking mundial (actualmente está novena).

Lo positivo es que se llevó adelante un recambio generacional que tardó en producirse en los períodos anteriores, por razones diferentes. No debe olvidarse el golpe tremendo que significó la no clasificación de Argentina a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 al perder con Venezuela la final del Preolímpico de Formosa.

El cuarto puesto en la Liga Mundial de Gdansk (Polonia) 2011, posición que jamás se había logrado en esta competencia anual que reúne a los mejores del planeta, fue de los rendimientos más rutilantes en la era Weber. Otro resultado para destacar: el quinto lugar en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

En diciembre del año pasado se le renovó el contrato a Weber hasta 2016. Unos días antes de poner la firma, en una entrevista con Ovación, lanzó una frase que en cierta medida explica este presente.

Ante la consulta de cómo hacía para renovarse para que no se desgaste la relación con los jugadores luego de cuatro años al frente del seleccionado, manifestó: “Esa es una excelente pregunta de la cual todavía no tengo respuesta. Necesito un poco de tiempo para analizarlo muy bien”.

Durante esa charla planteó que tenía dudas de seguir por “un poco de todo. Desgaste personal y desgaste de los grupos”.

A partir de su continuidad se sucedieron una serie de situaciones que ponen de manifiesto que no todo está bien. Weber aseguró que se dedicaría tiempo completo a la selección y que dejaba de entrenar al club Bolívar. Pero no hizo lo que dijo y arregló con Dinamo Krasnodar de Rusia.

Cuando hubo que iniciar los entrenamientos para la Liga Mundial le dio la cinta de capitán a Luciano De Cecco y se la sacó a Rodrigo Quiroga, cuyas actitudes demuestran que no entra en la sintonía del entrenador. Pero como la capacidad del sanjuanino lo convierte en una pieza clave, como lo expuso en los dos partidos perdidos en la Ronda Final de la liga, Weber no lo puede dejar de lado.

Tras la derrota ante Italia y la eliminación de la Liga Mundial, Quiroga permaneció elongando en la cancha acompañado por Facundo Conte, otro que no mantiene una relación fluida con Weber. El hijo del legendario Hugo es la gran estrella de la selección, pero no jugó el torneo.

En el comienzo de la preparación para la Liga Mundial, Conte anunció sorpresivamente que debía operarse el hombro derecho, por lo que la recuperación le demandó quedar al margen de la competencia. Fue una baja sensible que resintió la estructura del equipo.

Los mensajes que Conte dejó en su cuenta de la red social Twitter en los dos últimos días son por demás de elocuentes. Escribió: “Esto debería estar por encima de todo!” y vinculó junto a esta frase la foto de una camiseta argentina. Y puso otro tuit aún más sugerente: “Nada cambia si no hay ganas de cambiar”.

Uno tras otro fueron pasando los partidos sin triunfos en la Liga Mundial y la posibilidad de jugar la Ronda Final de Mar del Plata, por el hecho de ser local, tampoco aventuraba un escenario diferente. Es que el nivel es sumamente exigente y Argentina no está pasando por un buen momento. Y fue en esta etapa del torneo, previo al partido del viernes con Italia, que una persona que estuvo cerca del cuerpo técnico del seleccionado deslizó que no sabía si Weber estaría dispuesto a continuar en el caso de una derrota.

Las dudas de este confidente tienen que ver con un hartazgo de Weber, que hasta el mismo entrenador expuso tras caer con Bulgaria el miércoles: “Estoy muy caliente. Estoy cansado de perder”. Y con esta otra sentencia, que no incumbe a todos, aunque dé esa impresión: “No hay que reírse después de una derrota así. Te tiene que doler”.

Esa expresión puede atribuirse a que no se ganó, pero tiene los atenuantes mencionados anteriormente. El vínculo no es el mismo con algunos de años atrás y ni siquiera le sirvió incorporar como asistente a Marcos Milinkovic, con quien limó asperezas luego de algunas discusiones, para que sea el intermediario con los que peor se lleva. “Marcos será el nexo con los jugadores”, dijo en su momento el ex armador Weber, aunque luego discursivamente priorizó la tarea que iba a desarrollar colaborando en las variantes de ataque del equipo.

La campaña en la Liga Mundial reveló situaciones complejas que no pueden seguir mucho más. Es evidente que si los referentes del plantel, excluido el resto que quedó en el medio de esta polémica, y Weber no logran un entendimiento, no sería extraño alguna decisión drástica de cara al Sudamericano de Brasil, que otorga una plaza para el Mundial de Polonia 2014, y al Premundial de noviembre (sin sede definida), que entrega otro lugar para el campeonato del mundo.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS