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Una comisaría sin teléfono ni handys donde es inútil pedir ayuda

El jueves, a las 18.30, detuvo su auto en Francia al 4200 frente a las barreras bajas, era el primero de la hilera que se formó detrás de su auto.

Sábado 24 de Agosto de 2013

No anda el teléfono. Esa fue la respuesta que recibió un viajante que bajó corriendo de su auto frente a la comisaría 18ª, Francia 3670, después de haber sufrido un violento intento de asalto a pocas cuadras del lugar. Convencido de que la urgencia ayudaría a capturar a los dos jóvenes que le habían disparado momentos antes, el hombre sugirió en la seccional que avisaran al Comando Radioeléctrico. Pero su sorpresa fue grande cuando le explicaron que no había teléfono por culpa del viento, que había tumbado algunos cables, y que no tenían handys para comunicarse. Créase o no, ante la insistencia de la víctima la diligencia al final se realizó con los celulares personales de los agentes.

"Hago público esto por lo que significa querer resolver el problema del delito en estas condiciones", dijo ayer Daniel, un viajante de 35 años, después de ver cientos de fotos de sus posibles atacantes. "Un trámite sin éxito, porque todas las fotos que me mostraron eran personas mayores y quienes intentaron asaltarme habrán tenido 15 y 17 años", comentó.

La narración del hombre es una película. Más aún, una de terror. El jueves, a las 18.30, detuvo su auto en Francia al 4200 frente a las barreras bajas, era el primero de la hilera que se formó detrás de su auto. Cuando el tren comenzó a pasar lentamente, desde un volquete aparecieron dos jóvenes que, con el mismo ritmo tranquilo del tren, armaron una escopeta recortada delante de los asombrados ojos del viajante, que en ese momento agradeció haber blindado los vidrios, y hasta pensó que era el momento de un inesperado control de calidad.

"Como no abrí la puerta comenzaron a dar culatazos (de escopeta) en los vidrios, se prendieron a las cerraduras, estaban enloquecidos", contó Daniel. Y dijo que decidió resistir moviendo el vehículo, hacia atrás y adelante hasta que pudo poner una rueda sobre la vereda y doblar en U. Sin lograr su objetivo, el dúo disparó contra el auto que se alejaba y enfiló hacia los segundos en la fila, que rápidos de reflejos estaban tomando la misma actitud que el viajante.

El asombro. Cuando Daniel llegó a la comisaría 18ª para alertar que si actuaban con rapidez podían atrapar a los ladrones, llegó la segunda sorpresa. Ahí se enteró que no había teléfono por el viento de la noche anterior. Después de varias diligencias los agentes lograron avisar a través de sus propios celulares. También dijo que utilizan sus notebook y hasta compraron la impresora del lugar.

"Quiero hablar con el comisario, dar una mano, así no puede ser. Por eso hago público el hecho, porque es uno más de lo que pasan todos los días", explicó. El hombre insistió en no pasar por alto que no tener en condiciones los equipos y recursos de las comisarías, es alejarse del objetivo que se predica.

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