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Una comedia pícara con talentos rosarinos

“Dos por uno” combina una historia de enredos con momentos de music hall. La propuesta continúa hasta junio, todos los sábados en la sala Mateo Booz.

Sábado 21 de Marzo de 2015

A pesar del éxodo de rosarinos que cada verano busca sofocar el calor y la humedad en otras latitudes, buena parte se toma vacaciones en otros momentos del año, desdoblando y fragmentando los días de descanso.

   Así es que Rosario ya no queda desierta de enero a marzo, y si bien la cartelera local se reduce, desde hace pocos años se programan algunos platos fuertes en salas donde la primera vedette es, inevitablemente, la marcha del aire acondicionado.

   Dentro de esta nueva movida, se destaca el trabajo del productor y director Manuel Cansino, actor convertido en un verdadero gestor cultural del ámbito privado desde hace más de una década. En este contexto, los sábados a las 22 en la sala Mateo Booz, San Lorenzo 2243, sube a escena “Dos x uno”, la última propuesta de Cansino, que actúa, dirige y además escribió el guión junto a Juan Pablo Giordano, un dramaturgo joven con una creciente experiencia en el teatro independiente local.

   “Dos x uno” no es una revista. Es una comedia picaresca, al mejor estilo Gerardo Sofovich, que se mezcla con algunos momentos del music hall, género importado de la cultura anglosajona. Se cuenta una historia, la del cumpleaños número 80 de Don Alfredo en un country. La primera premisa es fundamental: se trata de una familia adinerada, lo cual nos habilita a justificar la ostentación, los excesos, la belleza emparentada con un pretendido glamour y la presentación de problemas domésticos de cinco cifras. Algo tan alejado del estilo de vida de la platea que justamente ubica a la historia en un plano bien ficticio, que suena a cuentito, y que nos dice que a este género no habría que medirlo con las varas de otros.

   El mundito del country está allá, inalcanzable, pero con personajes terrenales y estereotipos que hablan nuestro mismo idioma. La pícara comedia de puertas, con enredos y equívocos, con una puesta que desborda el ancho del escenario y una iluminación bien plana al estilo de las comedias porteñas, se sostiene con las definidas actuaciones de Silvina Santandrea, Carlos García, Ana Di Francesco y Carlos Ragona. El aporte de la sensualidad de Florencia Amigo y Silvana Michelini son fundamentales para este tipo de propuestas, tanto como la presencia de Cansino (una especie de Suar que produce y actúa con una energía similar) y del carilindo Claudio Furnari.

   Todos forman parte de esa familia de Don Alfredo -personaje que nunca aparece en escena, ¿padre abandónico?- con hijos, nueras, mayordomo, mujer policía, diputado y mujer amante de turno. Todo ese combo de personajes, atravesados por dinámicos enredos y situaciones de genuina comicidad se interrumpe cuando el telón baja y propone una serie de momentos con ingredientes del music hall bien justificados como los números del cumpleaños de Don Alfredo.

Con telón de fondo y seguidor se suceden breves cuadros de baile con Amigo, Cansino y Michelini y un monólogo stand up de gran eficacia a cargo de Ragona con imitaciones. En este segmento, también se destacan dos soliloquios: por un lado, Filomena Pietrangulo de Fragapane -el probadísimo personaje de la “tana” Ana Di Francesco- y por el otro, Norma, otra genial criatura que proviene del café concert, encarnada por Silvina Santandrea. Las dos señoras mayores, con toda la impunidad del caso, se permiten algunos comentarios inadminsibles para el Inadi, pero que son bien festejados por una platea que también tiene sus años encima.

   Y así volvemos a la definición de la historia en el country, donde también se destaca una canción en la que Cansino emparenta al éxito con el amor y la pasión por el trabajo, más que con el polémico concepto de “exitismo” de fácil pegada. El lo sabe muy bien: hace muchos años que sostiene el arduo trabajo de producir en Rosario, y además, la viene pegando.

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